domingo, octubre 01, 2006

Un episodio. Uno de tantos

Entró al bar y se sentó en una mesa en el fondo, al lado de la ventana, porque le gustaba mirar hacía afuera mientras hacía lo suyo. La mesa era para dos pero el otro asiento estaba vacío, era una de esas personas que nunca llenaban un "otro lado", de esas que nunca esperan a nadie, así que tomó la silla que tenía frente a él y la puso al lado de la suya, sobre ella apoyó su bolso azul. Abrió el cierre con dificultad y sacó del interior una caja de fósforos que ubicó cuidadosamente a su izquierda a unos 15 centímetros del borde, en perfecto paralelo al marco de la ventana, luego sacó una especie de máscara de barro que puso justo enfrente suyo mientras tomaba un pato disecado que debido al gran tamaño del ave le costó algún trabajo obtener. Lo colocó justo al lado de la caja de fósforos. Después formó un circulo alrededor de la máscara con 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 botones negros brillantes como la miel e hizo un montoncito de sal con el salero que había en aquella mesa de bar. Respiró profundamente y del bolso azul sacó un bigote postizo viejo hecho de pelo de gato y lo dispuso sobre el servilletero mientras susurraba unas palabras. Estaba poniendo 12 cm. de cordel a un costado del servilletero cuando de repente un hombre vestido de traje y corbata gris tomó una silla de una mesa vecina y se sentó, justo enfrente suyo. Se miraron con asombro, nuestro hombre tomó todas las cosas que estaban sobre la mesa y las metió ordenadamente pero a una velocidad increible adentro del bolso azul. El hombre gris apenas pudo esgrimir una disculpa mientras aquel hombre extraño de bar que nunca esperaba a nadie se levantaba y salía pulcramente por la puerta.

viernes, septiembre 29, 2006

El joven que leía a Lovecraft

Baje por la escalera hasta llegar al andén, avancé unos pasos y me senté en el banco azul al lado de un niño que leía un libro con voracidad. "Lugar seguro" pensé y me deje reposar, me estiré sobre el respaldo y cerré los ojos, confiado. Al cabo de unos minutos desperté de un ensueño mágico, mecido por dos manos juveniles. "Se le cayó esto, señor" Y me extendió mi agenda que efectivamente había dejado caer durante esos minutos de gloria. Le sonreí y observé con curiosidad el libro que sostenía y que había estado leyendo momentos antes. Lo agarré y giré la tapa para poder ver el título. "¿Así que has estado leyendo a Lovecraft?" pegunté y le guiñé un ojo. Muy paternal. "Si" me contestó.

martes, septiembre 26, 2006

...

Maliciosa se elevaba la torre, aquel poste de teléfonos, en cuyo interior, venas de cobre de un corazón que bombeaban su eléctrico fluido al ritmo del pulso telefónico, se conectaban con otra torre, otro poste y este a su vez con otro y este con otro y otro y otro. Los bits y los bats corrían libres a través del tubo plático reforzado, el sonido del fax, el tono, el módem viejo y su sonido desontrolado y arrítimico, todos ellos convivían en un mismo reflujo vital, solo similar al líquido amniótico que cobija al feto en el útero materno, un moco fértil para el desarrollo de la actividad comercial, del marketing, la charla de un domingo por la tarde de un publicista mentiroso. "¿Son palos de golf eso que lleva ahí?""No. Es mi equipo estereofónico de teléfono. ¿Le gusta?" Pues sí, hay telefonos de todos y para todos. Todos para uno y uno para todos. Y ese uno lanza su pregunta al vacío, a través de una rejilla de plástico y ni se imagina el recorrido que su voz hace a través de ese aparato de circulación primordial. Eso. La voz. La voz se proyecta a través de este agujero negro de incomunicación y uno sin casi poder creerlo, casi de milagro recibe una respuesta. Y eso: ¿Las respuestas, no se mezclan, no se confunden con el moho, barroso, casi putrefacto, lleno de sarro, que puede ser el resultado de otra conversación? Y miles de llamadas se entrecruzan, todas van por caminos diferentes, pero en una misma dirección que es en esencia muchas; hacia el domingo del publicista, hacia los palos de golf de un adicto al talco, hacia la mentira del abogado, hacia el oído de un cura preso. Y el palpitar uno lo oye desde el tubo aquel, desde el aparato. Sí, a veces se cuela en forma de interferencia.

sábado, septiembre 16, 2006

Un sueño

Las dos niñas eran Jesús y habían venido a redimir al mundo. Ninguno de nosotros sabiamos como habían llegado pero ahi estaban, jugando en nuesto jardín, un domingo por la tarde mientras nosotros almorzabamos. Había disconformidad en el aire, cierto tedio, somnoliencia, una especie de mirada despreciativa general se cernia sobre aquellas dos figuras que jugaban despreocupadas. Mi madre presidia la reunión y parecía realmente molesta, yo era niño y no entendía realmente porque estaban todos tan enfadados con aquellas niñas pero realmente se les notaba y lo que es peor, nada hacían para ocultarlo. Yo estaba sentado a la izquierda de mamá, ella en la cabecera de la mesa de mantel a cuadros y servilletas blancas. No se bien como sucedió todo pero de repente todos se movieron de sus asientos a la misma vez, una especie de concenso tácito y pusieron a las dos niñas sobre la mesa y mi madre las sacrificó. Un cuchillo para carne en la panza de cada una y ese fue el fin. Cuando desperté miré hacia la puerta del ropero y ahí estaban como en "La última cena" de Da Vinci inmortalizadas para siempre en la puerta del ropero.

miércoles, septiembre 06, 2006

El cumpleaños que Mat y Breton festejaron juntos

Y lo que pasó fue lo siguiente: Que era el cumpleaños del Mat y lo festejaba con Breton y que era una pareja dispareja pero los unían la misma concurrencia. ¡Cuanta clase! estaban todos, gentes de todas las imaginaciones y para todos los gustos: Papá Pitufo y su pareja (que no era Pitufina) hablaban con McGuiver sobre hacer una nueva película juntos, Gustavo Yankelevich se batía a duelo con un pedazo de mortadela añejo para ver quien se convertía en el Amo del Universo, Sandra Mihanovich cantaba un tema de los Chili Peppers en un escenario venido a menos, acompañada de un flautista con el instrumento doblado en V, Jesucristo Superstar peleaba con Castells por una pieza de pollo que no había sido debidamente cocinada, un glamouroso John Steed golpeaba violentamente a Versace (no se saben aún las causas), medio metro de embutidos rozagantes descansaban apaciblemente en la piscina mientras una manta raya saltaba del agua asesinando al "Rey de los Cocodrilos". Toda la concurrencia toda estaba vestida para la ocasión. Trajes nuevos rellenos de plumas de pato muerto, vestidos de rosas sin espinas y margarina amarilla, gorros y galeras de pana verde y un zapato blanco bailando un tema de Sandro. Una casa de misterio y escaleras que se cruzan que mas bien remiten a un cuadro de Leger, debidamente decorada con gansos silvestres, una escultura de hierro forjado y una ponchera de cristal. ¡Alguien le puso ponche al alcohol! gritón uno de los invitados y enseguida casi a coro todos los convidados escupieron el piso. Y fue una noche larga de sombras largas y ventanas rotas, y cada uno volvió a su casa con un pedazo de vidrio ensangrentado entre sus manos y virulana de color rosa. Porque el cumpleaños de Mat y Breton juntos, cataclismos auguraba. Inundaciones, vendavales y tormentas se avecinaban ante un acontecimiento de tal alcurnia. Un agujero negro era en el devenir de la historia era el cumpleaños que Mat y Breton festejaban junto.

domingo, septiembre 03, 2006

Algunas fotos de la fiesta del Cabaret Voltaire en el bajo de San Isidro.
Todo a la decada del 20´, los años locos, todos de la cabeza, bailando Charleston y tomando en frasco.


Slaves custodiando la bañera, (en ella se fabrica el Whisky, pero en este caso, solamente habia birra)


Breton, Slaves y la novia de Socram, pensando: "Quien será la próxima victima de Don Corleone"


Breton y una muchacha que no es la suya, GRAVE ERROR


Breton, Socram, la Pili y Slaves, pensando en el proximo asalto
al camión que transporta el whisky.


El intocable, o Tom Hanks en "Atrapame si puedes"

sábado, septiembre 02, 2006

Un plan maquiavelico

Hoy le tocaría el culo a la tía Mildred sin que mi tío Alfred se diera cuenta. Pero no me es posible dado que la tía Mildred se ha muerto hoy y el tío Alfred hace 20 años que esta internado en el psiquiatrico. Sin embargo, he encontrado consuelo en las trenzas de mi tía Vivian. Hoy en el cementerio, mientras enterrabamos a la tía Milded me ha dejado tocarselas un buen rato, y lo mejor de todo es que mi tio Vernie, el marido de la tía Vivian, ni siquiera se da una idea del plan que secretamente pergenio.

Chapter UNO

Se calzó el sombrero y salió a la calle, Tom Hanks: un poroto. La luz se rindió ante su pristina presencia, uno de los faroles de la calle de pronto se apagó y nuestro heroe no vió la cagada de animal que aparecía ante el. La piso con determinación, perdió el equilibrio y casi cae al piso, sin embargo alguien detuvo su caida.
- ¡AY! ¡POR LA SANTA VIRGEN! - enunció con un acento cubano inconfundible.
- SHHHH... ¡silencio! soy yo... -
- MUERTE ROJA, ¡POR DIOS! QUE ME HAS HECHO PERDER EL ALIENTO -
- dije SI-LEN-CIO -
- oiga mi´jo... pero ¿que estas haciendo tu por estos lugares? ¿que profunda necesidad de matar te trae por este barrio y a esta hora, la hora señalada, la hora en que los muertos cobran vida, la hora en que...-
- YA... estoy aqui precisamente por eso, estoy buscando un muerto -
- ¡¿UN MUERTO?! -
- ¡YA! dije silencio... busco un muerto por que me han pagado para revivirlo. Por casualidad, ¿no lo has visto? Es como de esta altura - dijo levantando el brazo hasta su pecho. La luna amarillenta como un diente viejo, se alzaba imponente detras de Muerte Roja, haciendo mas evidente su silueta del mal.

domingo, agosto 06, 2006

Despojado

Dejando de lado la sarna y los piojos, la tuberculosis y el sida Carlitos se sintió libre. Si que era libre Carlitos y como volaba, volaba de un lado a otro de la cocina sin rozar siquiera el suelo con sus dedos, hasta que lo encerramos. Y lo encerramos porque ya estaba inquietando al pobre de Michelle, nuestro gato travestido y lesbiano. Y tiramos la llave al inodoro y se la dimos de comer a Eusebio, que se escapo de un historia ajena. Eusebio era un bailarín de tap que vivía en el ropero del cuarto de nuestro padres. A veces le dabamos semillitas por debajo de la puerta pero por lo general se alimentaba de naftalina y polillas muertas. La bolitas de naftalina las comprabamos en el almacén de la Roberta, una señorita con aspecto de monja y sandalias color café de Marruecos. Y es que su marido era marino mercante y había viajado por todo el mundo y en cada puerto compraba regalos para su mujer que la esperaba en un muelle de canción romanticona. Este par de sandalias marroquíes, las había robado en un puerto de Etiopía a un somalí extraviado en el desierto y devorado por un león virgen sin melena. Y es precisamente aquí donde encontramos a Carlitos, amarrado por la espalda a un tractor de 4 ruedas y un arado de madera, a punto de ser barnizado por una docena de tigres de bengala extintos y sin posibilidad de procrear, y me cago en la santa madre.

sábado, mayo 20, 2006

Darwin la tenia clarisima

Baje a la cocina para tomar un vaso de agua y comer un chocolate y me asome a la palangana de mi cobayo "Mendez" para acariciarlo y ver como andaba. Vi que estaba bien y seguí con lo que había venido a hacer, busque un vaso, abrí la heladera... AHÍ me di cuenta. Un huevo. Mi cobayo "Mendez" había puesto un huevo. Volví sobre mis pasos y lo miré mas de cerca. Definitivamente era un huevo. Lo tomé por las dos puntas, es decir por la parte alargada e hice la clásica prueba para ver si se rompía. Y no, no se rompió, porque era un huevo, ¡no les había dicho yo!. "¿Que carajo hace esto acá?" dije en voz alta. Y escuché una voz gruesa, opaca y grave que me dijo: "¡Loco, esto es así! Es la evolución. Ahora, nosotros ponemos huevos. ¿Que onda?" Y yo para mis adentros pensé: "¡La mierda! ¡Este Darwin si que era un zarpado! ¡Mirá que loco, este cobayo de mierda habla y pone huevos!" Y ahí nomás escuhe la misma voz de antes pero adentro de mi cabeza: "¿Que te pasa, careta? ¡No te olvides que también venimos telepatas!".

No he vivido

"Dame uno más" dijo y hundió su cara en el vaso hasta el tope de whisky. Una mala noche fruto de un mal día. Ultimamente todos eran malos días. En realidad, no es que fueran malos sino que nunca pasaba nada, nunca ocurría nada, simplemente se llenaban gota a gota, hora a hora de las mas vacuas nimiedades. Esa tarde había llevado corbata nueva a la oficina, la secretaria le había sonreido pero no había dicho nada respecto de la nueva prenda. Sintió que iba a explotar, en cambio sonrió y siguió camino. Siempre aguantaba bien las emociones fuertes, solía apaciguarlas, domarlas como todo un profesional y respondía siempre de la mejor manera. Ese día decidió matarse. Salió del trabajo apenado y cabizbajo, después de todo, amaba la vida, solo que no encontraba motivo alguno para vivirla. Subió al auto y condujo directo a su casa, sin hacer ninguna parada previa, como solía hacer. Calle tras calle, una a otra se fueron sucediendo sin la menor relevancia, el camino era indistinto, dado que todos conducían a la muerte. Estacionó apurado y mal, dejando la rueda delantera derecha encima del cordón. Entró a la casa, subió las escaleras velozmente y abrió el cajon de la mesita de luz, tomó el arma y la metió en su boca. "Click". El arma no disparó. ¿Un golpe de suerte? ¿Una jugarreta malintencionada del destino? Tal vez. La vida había hablado, para bien o para mal, había emitido sonido, desconcertante, es cierto, pero sonoro al fin. Volvió al vehiculo y condujo a toda prisa al bar de Charlie´s, se sento en la barra desierta y pidió su primer whisky.
"Hey, Charlie. Quiero que sepas que no he vivido" Charlie lo miró, sonrió y continuo limpiando el piso.

martes, mayo 16, 2006

Muerte Roja bajo el sol de California

Muerte Roja puso el pie en el acelerador y se dirigió al horizonte rojizo de california en su camioneta verde, dejando tras de sí, un regero de sangre y carne humana. Las nubes se sucedían una tras otra sobre el techo del vehículo, el viento agitaba silente las copas de los arboles que se codeaban al costado del camino, el aire denso hedía a muerte súbita y a cabellos de bebé, casas viejas, derruidas, en fila india desfilaban ante la mirada estupefacta de Muerte Roja.

Sangre en un espejo, hombres dormidos se agolpaban en los sillones, unos sobre otros, creando un textura de hombres dormidos unos sobre otros. Una sombra danzaba entre ellos y el filo de una navaja se entreveía en sus manos. Una vez terminado el trabajo, Muerte Roja entró en el baño, aspiró una vez más y salió a la calle por la puerta trasera. Un perro vecino se avalanzó sobre el a toda velocidad y lo mordió en el brazo. Muerte Roja con toda soltura y naturalidad tomó su hocico y lo retorció hasta matarlo, se levantó con cuidado y se limpió el polvo del pantalón, cargó el cuerpo del animal y siguió su marcha hacia la camioneta, su brazo parecía casi desintegrado, él, ni se inmutó del hecho. Manejo hasta llegar a un descampado situado a un par de kilometros, enterró el cadaver, rezó por él y condujo hacia el sol. Un trabajo simplemente perfecto.

lunes, abril 10, 2006

El desenfrenó y sacó conclusiones poco satisfactorias, para el y su familia... que estaba preocupada.

De repente todo comenzó a dar vueltas. Mi mundo se retorcía se desfiguraba en un halo de movimiento circular. Grandes velocidades surcaban mi tiempo y lo hacían mecerse dentro de una relatividad bastante relativa para mi en ese entonces. No había descubierto aún las bondades de la fuerza centrifuga, y todo me parecía desconocido y confuso. La vida no es la misma cuando se esta girando, ni el tiempo corre de la misma manera. Una experiencia surreal, digno argumento para una pelicula de Buñuel. La cuestión es que yo giraba y no entendía por que. Y quice saberlo. Y averigué. Y Busqué. Escudriñe con los sentidos. Cuando sentí que me acercaba a una conclusión las formas se recompusieron. Lo real adquirió su matiz original. Cesó el desenfreno y anclé con el conocimiento y la razón lo que veía y percibía. Pude, finalmente, darle a todo lo que me rodeaba su marco teórico correspondiente. Y en ese momento, a la luz de los acontecimientos... comprendí. Y me dije: "Que hámster boludo. Estaba en el lavarropas".

jueves, marzo 09, 2006

Un paseo por el campus

La vida era buena allá por Las Malvinas. Que buena la vida era. No obstante se extendian las tierras como las hojas de una parra de madera hueca y silbaba el viento como a través de una flauta de notas amargas. Áspera era la vida, allá por Las Malvinas. Las ovejas nunca se estaban quietas y el sonido del mundo se unía en un estruendo monocorde, unisono y por supuesto, permanente. Ruidosa era la vida, allá por Las Malvinas y sucias sus calles despejadas de rastrojos virulentos de ratón. Los gatos restregaban sus olores contra las ventanas de los bares cerrados bajo las luces de mediodía. Perros incestuosos recorrían las aceras en estado de ánima en pena y bolas de caniche. Un kelper. Pasaba todas las tardecitas de té de cuatro de la tarde y vendía morroncitos en las esquinas, sin el vinagre. Sin el vinagre. Viejas de torta de ricota compraban sus morrones rancios, vejestorios de poder intrinseco a su seco vientre malvinense. Un poder, demasiado real, demasiado tangible en una aldea o pueblo antiguo de costumbres aldeanas o de pueblo antiguo. Remenicisencias victorianas, alma puritana y de esquálido sabio sentado en una silla de madera delante del tribunal. Pelucas de maricón gris y zapatas engarzados. Caza de brujas. Saltos al vacio. Sedas, anticuadas. Moños Rojos. Aquel kelper, seguro se sentiría intimidado. Sus morrones rojos no satisfacían a las bienamadas amas de casa. Menos los verdes.

miércoles, febrero 22, 2006

Situaciones de Quirófano IV

Arredondo: - Saúl, ya es hora... -
Saúl: - ¿HORA DE QUE?-

(Saúl responde malhumorado, tiene el pie machucado por el golpe que le acaba de propinar a la jaula)

A: - Es hora de separar a aquellas siamesas -
S: - ¿Cuales? ¿Esas? -
A: - ¡No! ¡Las que cuelgan de AQUELLA soga! ¡Tráigame con urgencia las cucharas para servir helado, la pipa que hemos estado usando para fumar aquello... , la lata de sardinas de la heladera del centro de donación de esperma y el balde de kerosene del estacionamiento de las ambulancias! ¡RAPIDO! puede ser demasiado tarde...-

(Saúl sale corriendo, con paso corto y decidido, la cabeza un poco adelantada respecto del resto del cuerpo. Arredondo mientras tanto descuelga a las siamesas y las ata al potro)

A: - mmmfffff... este potro no se esta quieto. ¡¡¡AVENA PARA EL POTRO!!!

(Entra presurosa una enfermera con una caja de avena Quaker, vierte un poco de su contenido en el suelo, cerca de la cabeza del equino y deja la sala a la carrera. Se cruza con Saúl en la puerta, viene cargado con todos los adminículos necesarios para la separación. Un gota de sudor de la punta de su bigote cae al piso. Respira agitado. Ha estado corriendo)

A: - ¡Ya está! ¡Todo listo! Páseme la lata, el kerosene y las cucharas de helado-
S: - ¿Y que hago con la pipa?-
A: - ¡¿Que clase de pregunta es esa?! ¡Cárguela con crack! ¡Y déle unas caladas!

(Silencio, Arredondo examina con cautela la lata de sardinas, luego su mano que ha entrado en contacto con algo pejagoso)

A: -¡Ah! ¡NO! ¡Esta lata se ha manchado con una muestra! ¡BASTA! ¡No hay tiempo que perder! Saltearemos la parte de la higienización y la esterilización también. Es cuestión... de vida o muerte -

(Saúl observa el proceder de Arredondo expectante mientras fuma de su pipa, ávido de resultados. Pasan unos quince minutos. Arredondo se envuelve en murmullos y en exclamaciones initeligibles. Por fin acaba la operación)

S:- ¡¿Que ha ocurrido?!-
A:- Querido Saúl... debe usted esperar lo peor de este asunto. Déme un toque de esa pipa-

Continuará...

El placer de los sabios

A veces las almas se entrelazan en el aire y conforman cien veces una figura repetida. Se anticipan a los hechos, previenen cada uno de sus movimientos, los presienten. El curso de la vida las lleva a alejarse en el mejor de los casos. Por lo general, tienden a arremolinarse, a fundirse en el cuadro del devenir del tiempo. Colores superpuestos. Rojos que se hacen verdes, grises siempre grises y azules de aguas poco profundas. Sin resultados, con pocas posibilidades de encontrar la solución al problema, se desvanecen en el atardecer de la historia. Los conflictos interminables, la pugna insondable. Profundos los huecos donde se introducen las almas en busca de alguna deidad. Siempre pares, siempre gemelas, confundidas, irreconocibles. Existe, sin embargo, cierto momento en que la figura estelar que conforman parece definirse, cobrar forma y parir substancia. Pero tratar de aislarla, fijarla dentro del continuo paseo de los astros por las plazas del universo, es una tarea solo realizable para los sabios con tiempo libre. Y sabios, en lo que a mi respecta, quedan pocos.

jueves, enero 05, 2006

Algunos Buenos Amigos Muertos




miércoles, enero 04, 2006

La vida misma

Los mosquitos se destruyen en el aire... desaparecen, amortiguan sus caidas, bajan en picada y remontan vuelo. Las avispas se codean, se miran silenciosas, usurpan el sexo de las flores, las desvirgan, las embarazan y se guiñan complices. Tortugas que se agitan en el agua, se juntan, se hacen compañeras. Hierven los mares, plena ebullición inmotivada, causa y efecto. Las aves beben agua, beben vida. Sorben de a poco todas las esencias, investigan, curiosos avechuchos de poder. Los hombres reinan, pero su gobierno esta viciado. Inundan las calles de vomito azul de sus putrefacto interior de cielo. Ayudan a la buena madre natura a parir sus bestias muertas, sus mutantes enriquecidos, moleculas y átomos de terror. Virus, algas rojas, sensación de ahogo, virgenes mutiladas, emociones corrompidas, sal de amonio, plutonios verdes, el caldero de la bruja, prepara sus pocimas de terror, anguilas sueltas en un mercado, ojos de un nonato, jovenes pordioseros se amontonan, a la lumbre de la miseria, fogon de desperdicios.

viernes, diciembre 23, 2005

Soy tu Fred Astaire

Una historia de amor tras bambalinas. Una joven y talentosa actriz, promesa en el mundo de las comedias musicales, acechada por un pobre idiota que dice ser su Fred Astaire. Mares de rosas y flores viejas, persecuciones policiales, guardias de seguridad, irrupciones en escena y besos robados, órdenes de restricción, olor a bombacha (si... bombacha), tampones lamidos y corpiños agujereados, situaciones, todas, que forman de esta historia llena de decepciones color rosa. Lagañas que no se lavan, la sal de esta apasionante aventura de tan tamaña envergadura (si... la verga dura), deudores morosos, el postre, la cereza: un choque aereo entre dos bicivoladores.

Proximamente en cines.

miércoles, diciembre 21, 2005

Mustard Joe

Mustard Joe mostró sus cartas.
- Tres ases... - Silly Bob se revolvió en su silla y mostró un par de jotas.
- No voy - dijo con tristeza. Mientras tanto Sir Jack London miraba de reojo sus cartas, las examinaba, las olía, las oía palpitar.
- Escalera real con pintitas de colores - dijo finalmente exponiendo sus naipes, masticando una sonrisa.
Mustard Joe se paró de repente y revoleó la mesa por los aires. Volaron las copas, una fue a estrellarse directo sobre la cabeza de Stagger Lee, que estaba sentado en la otra punta del bar.
- ¡NO ME TOMES POR ESTUPIDO, LONDON! -
- Mi juego es perfectamente legal... ahora... paga lo que debes... -
- ¡¿QUE DEMONIOS ES UNA ESCALERA REAL CON PINTITAS DE COLORES?! -
- Lo tengo todo aquí explicado en este pequeño libro... -
Mustard Joe ojeó el diminuto tomo manuscrito rapidamente. Tan solo descubrió una serie de carácteres incomprensibles.
- Voy a dejarte el pecho lleno de plomo... ¡A VER! ¡Déjame ver bien esas cartas! - Jack London le mostró los naipes. Mustard Joe los tomó entre sus manos y los miró detenidamente.
- Un diez... una jota... una reina... un rey... un as... llenos de pintitas de colores - Stagger Lee se acercó por la espalda de M. Joe lentamente, lo tomó por el cuello y le susurró al oido entre dientes.
- NUNCAMAS... - Lo soltó y salió tranquilo por la puerta. Jack London recogía las fichas del suelo, Silly Bob observaba anonadado la situación, su falta de caracter le impedia tomar partido. Mustard Joe miró el cuchillo clavado en su abdomen con asombro. Cayó al suelo. London tomó el dinero adeudado de sus bolsillos ante la mirada perdida de M. Joe y los ojos incredulos de Silly Bob y salió corriendo.
- Pintas... de colores... - repitió Mustard Joe levantando las manos ensangrentadas. Torció la cabeza y cayo muerto.

martes, diciembre 20, 2005

Muerte Roja en Cuba

Corría el año 1962. Muerte Roja estaba sentado en una plaza en el centro mismo de La Habana, sus 52 años ya se la habían incrustado en la cara. Miraba con ojos perdidos las palomas comer, algunas se posaban en sus piernas lisas, les arrojaba migajas de pan con fuerza sobrehumana, digna de un macho cabrío. Violento como se encontraba debía cumplir con un último encargo. Las fuerzas armadas se habían encargado de moldearlo y el Estado lo empleaba a gusto. Había cumplido con infinidad de tareas en tiempos pasados y esta última era el pase a un suculento retiro.
De repente las palomas se desbandaron y abrieron sus alas al vuelo, espantadas por una procesión que se dirigía al Palacio Gubernamental por la calle principal. Muerte Roja acarició el rifle apoyado en su muslo. Invisible entre la sórdida multitud que lo rodeaba apuntó, al compás de un viejo vals en dos por cuatro y tiró. Falló por un pelo de barba, una brisa desvió la bala y fue a dar directo en la frente de un diputado. Había asesinado al último vestigio de democracia. El ruido del disparo dispersó a la multitud, en escasos segundos la plaza estaba desierta, el dictador, escoltado por varios uniformados, desapareció, envuelto en un hálito de misterio rojo.
Una primera misión fallida. En toda una vida de asesinatos, nunca había sucedido. Ni en sus épocas de muertes menores y entierros prematuros. Este error le significaba seguir ganandose la vida como asesino a sueldo, cosa que en definitiva no le desagradaba en lo absoluto. ¿Una simple equivocación o una negligencia deliberada?. ¿Que planes siniestros podìa tener su gobierno destinados para el? No lo sabía, tampoco le importaba. Su vida se llenaba de significado. Otra vez.

viernes, diciembre 02, 2005

Iba caminando hacia ningun lado cuando de repente encontré lo que buscaba. Lo levanté del piso, estaba añejado y polvoriento, y lo guardé en mi mochila. Seguí caminando. Al rato volví a detenerme, había encontrado mi cuarto objetivo en la vida, desesperado me saqué los zapatos y lo rescaté de la fuente en la que estaba sumergido, lo sequé con la remera y lo guardé en el bolsillo izquierdo. Media hora de caminata. A mitad de cuadra hacia ninguna parte me encontré un poco de fe desparramada en un cantero. La recogí y cautelosamente la puse adentro de mi zapato. En eso, un tipo me agarró por atrás, me había seguido durante todo el trayecto. "Sacate el zapato, vaciá la mochila y tu bolsillo". En un santiamén quedé pobre como al principio, cuestión de segundos, cuestión de nada.

jueves, diciembre 01, 2005

Pirates Bloody Pirates

"... por la borda!" gritó el capitán y yo obedecí. De un momento a otro me encontré sumergido en arremolinadas aguas, descendiendo a toda velocidad hacia el fondo del Pacífico, guiado por mi entrañable amiga, una bala de cañón de treinta centimetros. Traté de luchar al darme cuenta que diez kilos de metal me llevaban de regreso a las cenizas, a mi tumba submarina. Inutil toda resistencia, me dejé llevar, engañado y desilusionado, arrojado a un fatal destino. Toqué tierra y abrí los ojos... grité del dolor y dejé escapar casi todo el aire que tenía en los pulmones. Finalmente divisé la cueva, una gota de esperanza en un mar de desesperación. Debía apresurarme, el tiempo apremiaba y aún debía arrastrar la pesada carga hasta su entrada, unos cinco metros. Llegué justo cuando ya estaba empezando a respirar agua, tomé la llave y abrí el grillete que aprisionaba mi tobillo derecho, tal como me habían indicado que hiciera. La carga quedó atrás y mi cuerpo comenzó a ascender con extrema rapidez, hacia la luz, hacia la salvación. Mi cabeza salió del agua e inhalé todo el aire de la caverna. Cuando pude respirar con naturalidad me dispuse a investigar el lugar donde me encontraba. Una única salida, ni rastros del tesoro. Me encaminé por el pasillo que llevaba a la recámara contigua... al final una luz tenue, rojiza. Comenzaba a pensar que estaba muerto, paseando por la entrada del infierno. Una búsqueda sin retorno, la avaricia eterna, la insatisfacción de siempre encontrar la nada. Mis temores, como demonios alados revoloteaban sobre mi cabeza. La luz se hacía mas grande a medida que me acercaba. Por fin atravesé el umbral. Una linterna titilaba tristemente en las manos de un esqueleto, apoyado sobre la obscura pared de roca. Su brazo izquierdo apuntaba a un tablón de madera. En él, escrito con gruesas letras negras se leía: "A ti que estás leyendo esto te digo: Avíspate... no hay tesoro, no hay barco ni tripulación".

lunes, noviembre 28, 2005

Situaciones de Quirófano III

(Arredondo corre por el blanco pasillo de hospital y entra en NEONATOLOGIA acompañado por Saúl, su fiel ayudante)

Arredondo: - Buenos días... ¿Cual es la situación? -
Enfermera: - El problema que tenemos es que este pendejo quiere volver a la concha de su madre (en voz baja)... si se me permite la expresión madre... y nosotros queremos ayudarlo pero parece imposible hacerlo entrar por la prominencia de su cabeza... Es que... no entendemos como logró salir.
Arredondo: - ¡Rapido Saúl! ¡FORCEPS! -
Saúl:- Forceps...
Arredondo: - ¡Rápido! Tome su zapato izquierdo y golpee el trasero de ese bebé con FUERZA mientras yo abro la entrada con el FORCEPS... ¡FUERZA SAUL!

(Saúl golpea el trasero de bebé con su martillo de hule)

Arredondo: - ¡FUUUUUUUUUUUUUUUUUUEEEEERRZAAAAAAAAAA! ¡YA CASI! ¡CASI! ¡AHI ESTA!

(La cabeza del niño se hunde entera en el coño de la madre)

Arredondo: - ¡Bien hecho Saúl!¡Misión cumplida!... el resto es fácil... continué usted señorita. Vámonos a almorzar... lo merecemos -

(Arredondo sale de la sala meneando la cadera, Saúl patea al salir una de las jaulas para niños con problemas de conducta)

miércoles, noviembre 23, 2005

Untitled

Rozagante, llena de ingenuidad. Un día lo sabe todo, lo descubre y ya no vuelve a ser la misma. Entonces aparece el psicologo, los tics, los trastornos obsesivo-compulsivos, las manías, el neurólogo, la psiquiatra, el reiki, la bruja, la curandera y el canal infinito todos complotados para hacerle la vida imposible a esta personita que lo único que hizo fue conocer un poco de verdad. Tiene vampiros en el cerebro y pájaros con colmillos que revolotean en los confines de su cráneo, los mata con cerveza y drogas blandas. Jamás abrirá un libro, no quiere revolverse el estómago con conocimientos inútiles y tampoco pretende ser la reina de los sofistas. Asocial desde su concepción, se mueve, invisible, en el submundo, en las cloacas de la ciudad maldita. Está a la espera, agazapada, en busca de una posible cura, mágica, una solución a todos sus problemas.

P.D: Esto NO ES UN ANALISIS... solamente UN FLASH...

lunes, noviembre 21, 2005

Murcielagos en la cabeza

- Hola, tengo murciélagos en la cabeza y quiero que me los saquen - dijo Basualdo a la recepcionista.
- Pase por acá... el payaso Walter lo espera -
Entró en un salón verde y se sentó en un banco verde de hospital de estructura de acero verde soldada por un irlandés protestante. Esperó quinientos cincuenta y cinco años hasta que finalmente apareció por la puerta un viejo con una nariz roja y un bastón de caña, se sentó detrás de un escritorio y lo miró fijamente.
- Quiero que me saque los murciélagos de la caveza con v corta - dijo Basualdo mientras escupía sus dientes y se atragantaba con la sangre.
- Y... ¿Que clase de murciélagos son?¿Son de esos que chupan la sangre, asi tipo vampiro... o de esos que comen frula? -
- Son vampiros cerebrales... comen excremento -
- ... esos son jodidos, che...- mientras se acomodaba la nariz y se inyectaba una dosis letal de heroína - Bueno vení que te abro el marote con mi serrucho de carpintero -
Basualdo se acomodó en la camilla azul que desentonaba con el cuarto y se dejó seducir por los violines que tronaban suavemente desde la ventana y parecían provenir del cielo verde.
- Ya está - dijo el payaso Walter - ni te tuve que abrir, no eran vampiros eran ladillas neuronales... de esas que pican y nada más. Vaya... vaya y disfrute lo que le queda de vida. -
Basualdo se levantó se rasco las neuronas, se sacó cera del oído de años y escuchó.

sábado, noviembre 05, 2005

San Martin y Puerreydón en el Algarrobo Histórico

San Martín: Estimadisimo Prilidiano deberíamos ir debajo de aquel Algarrobo Histórico para poder charlar mejor bajo la fresca sombra de sus ramas.
Pueyrredón: Concuerdo con usted mi amigo, aqui me sofoco.

(Caminan juntos del brazo hacia el arbol ubicado en el centro del jardín de la Quinta de Pueyrredón

Pueyrredón: Que bien que se esta aquí en verano. ¿No le parece?
San Martín: He disfrutado mucho mi estancia, le agradezco en demasía. Ahora, debemos discutir asuntos importantes para el futuro del país.

(Se meten bajo el Algarrobo, se sientan en dos árboles talados)

Pueyrredón: Bueno, mi querido general, realmente considero que el paso de las tropas a Chile debe hacerse por el paso de... sniff sniff ¿Que es eso?
San Martín: Disculpe Prilidiano pero me he cagado. Continúe por favor. Haga caso omiso del fuerte hedor. Han sido los porotos... del locro de anoche.
Pueyrredón: Como le estaba diciendo... creo que el paso de la Cordillera debe ser por... Realmente creo que debería ir a un médico... el olor es muy fuerte.
San Martín: LOS HOMBRE FUERTES PRODUCEN OLORES FUERTES JO JO JO JO...(risa orgullosa)
Pueyrredón: Asi que olores fuertes, ¿eh? Bueno... entonces puedo decir que los músicos aficionados producimos RUIDOS fuertes.

(Pueyrredón levanta su pierna derecha y excreta un gas MUY sonoro)

San Martín: ¿A eso le llama un ruido FUERTE? Yo he practicado violín durante casi dos meses... creo que se lo que es un ruido fuerte.

(San Martín se levanta, una rama le tira el sombrero al suelo, se pone de cuclillas y deja escapar un flatulencia ruidosa sobremanera. Las vacas comienzan a gemir en el corral)

Pueyrredón: No voy a dejarme vencer tan fácil... le reto a un duelo.
San Martín: JO JO JO Usted disponga...
Pueyrredón: Vamos a la fuente, aquel cuyo chorro de pis llegue mas lejos es el vencedor.

(Se dirigen a la fuente. En su cima, un querubín dando rienda suelta a su vejiga. Ambos sacan la virilidad de sus miembros y comienza la competencia. El chorro de Pueyrredón llega al otro lado el de San Martín queda a mitad de camino)

Pueyrredón: ¡JA! ¡He vencido!
San Martín: Aún así la competencia no ha sido justa. Yo había visitado el toilette un rato antes de venir aquí.

(Llama una criada al General y al viejo Prilidiano, la cena esta lista. Ambos se dirigen despacio hacia la casa. Pueyrredón agita sus caderas, victorioso)

San Martín: De todos modos... se lo doy por bueno.

martes, noviembre 01, 2005

Situaciones de Quirófano II

Arredondo: - Buen día señor... Buen día señora... Me es grato comunicarles que la operación ha sido un éxito... Saverio por fin ha muerto. -

Llantos, risas, abrazos multitudinarios.

Madre de Saverio: - Pero... ¿Ha sufrido mucho?-
A: -Mucho señora... mucho.-
M de S: - ¡ES UN MILAGRO!¡UN VERDADERO MILAGRO! -
Padre de Saverio: - Discúlpela... es que lo hemos intentado todo... ¡TODO! -
A: - La entiendo, LOS entiendo. No se preocupen... Saverio por fin se ha ido. -
Saúl (sale del quirófano con un frasco dentro del cual parece flotar un hígado): - Un recuerdito de Saverio... para ustedes.-
M de S: - ¡Oh por Dios! ¡QUÉMENLO! -
S: -Me temo que no puedo hacer eso señora. Este hígado les pertenece por ley a ustedes dos. Véndanlo si quieren. Pero de acá se me lo llevan.-

Dejan el cuarto los padres de Saverio sin decir adiós.

S: -¿He estado muy duro?-
A: -Un poco... tan solo un poco-

VOZ DEL HOSPITAL:- ¡Doctor Arredondo! ¡Señor Saúl! ¡Se les solicita en NEONATOLOGIA!-

viernes, octubre 28, 2005

Situaciones de Quirófano I

Arredondo: - ¿Cree que debemos operar?-
Saúl: - La verdad que no tengo ni idea...-
A: - Ese cráneo esta bastante abultado, ¿No le parece? -
S: - Y ese páncreas que esta ahí parece a punto de explotar... Sin embargo, aún no estoy muy seguro de que debamos tocarlo.-
A: - ¿Aún si se puede ver el intestino grueso desde aquí?-
S: - Aún así... es una situación delicada. -
A: - Bueno, pero como yo soy el cirujano aquí y usted solo mi fiel ayudante, me cago en lo que diga y procedo con la operación. ¡ESCALPELO! -
S: - Déjeme decirle que por falta de presupuesto solo puedo ofrecerle un cuchillo para untar manteca... ¿Desea continuar de todas formas? -
A: - He hecho complicadas traqueotomías con tan solo un plato de sopa y cuatro caramelos de menta... Creo que puedo manejarlo -

Continuará

sábado, octubre 22, 2005

Natasha, ernesto y yo

La vida nos da siempre una segunda oportunidad. Por eso cuando Natasha murió en la primera glaceacion del planeta no nos preocupamos en lo absoluto. Al cabo de tres meses teníamos una pequeña bebé Natasha para cuidar. ernesto la alimentaba a base de helado de frutilla, yo me encargaba de darle todos los nutrientes esenciales para un crecimiento apropiado, así como fosfatos, cianuros, etilicos, alucinógenos, psicotrópicos, vitaminas z, beta y alfa que previenen el cáncer de suela de zapato.

El tiempo se hizo carne en ella y pronto desarrolló sus primeros senos que se le cayeron a las tres semanas y fueron reemplazados por unos de plástico vegetal.Al cabo de un año ya teniamos a la Natasha verdadera, tal y como la habiamos conocido. ernesto le preguntó que había sentido estando muerta. "Es casi como flotar en un mar de alcohol de 96%. Pican los ojos" respondió.

Una cucaracha voladora se posó sobre el hombro de Natasha y le pregunto: "¿Que hay de nuevo, compañera?". ernesto reaccionó haciendo la rotura de vidrios correspondiente a ese año y se cortó un tendón. Yo se lo tuve que engrapar y además se lo soldé con un cacho de acero que había sobrado de un viejo cuadro que habíamos enrejado una vez para mantener a Enrique VI adentro de la pintura.

En un rapto de locura ernesto comenzó a comportarse como un ser normal. Se levantó a las nueve de la mañana, bajo a la calle en bata y compró el diario, desayunó con leches malteadas y salió a buscar trabajo. Cuando volvió había conseguido un puesto como guardia de seguridad. Al dia siguiente se despertó y no recordaba nada de lo sucedido.las VERDADERAS aventuras de Natasha, ernesto y yo estan aqui: Mat

viernes, octubre 14, 2005

El Maquillador

Tomó su caja de pinturas, el labial, los postizos, el flash, la cámara, el pajarito y un vaso lleno de vodka y salió como tiro a la calle porque llegaba tarde. Pasó a todo galope por la Plaza de los Infantes, le dió un trago al vodka mientras corría por la calle Almodóvar, tropezó y escupió en un callejón sin salida, al lado de la panadería de los Querubines Castrados y por fin llegó a la casa en cuestión. Lo atendió una jovencita de unos quince años con los dientes amarillos y lo introdujo en los pasillos de la mansión. Se detuvo ante una puerta alta y estrecha, levemente inclinada hacia la izquierda y golpeó. Nadie respondió y entró de súbito.
- Bueno, ahora lo que voy a hacer es sentarlo cómodo y lo voy a maquillar entero, va a ver como queda con estas pestañas que me trajeron de Nueva Inglaterra - Dijo con voz finisima... amanerada. - ¡AH! ¿Se me hace el dificil? Bueno... no se preocupe, ya lo voy a hacer hablar. Al final me va a terminar contando toda su vida. Ya va a ver. - Lo agarró por la cintura, lo sentó, abrió su caja y comenzó.
- Buenoooo... un poco de rimel. Ahora, haga así con la boquita... mmmmmmm.... ¡Ahí está! ¿Vió que es fácil? Abra los ojitos... pare que pongo las pestañas. Ahora el toque final... - Se mordió la lengua e hizo las últimas pinceladas maestras - ¡YA ESTA! ¿Vió que no duele? -
Armó la cámara, colocó el flash y se tiró un pedo sabor violeta.
- Uhh.. ¡Perdón! Bueno... listo. Póngame cara así... como de victima. Ahí está... me encanta. ¡Mire el pajarito! ¡CU-CU! - Sacó varias docenas de fotos y desarmó. - Bueno... ya está. Terminé. Un gusto verlo. - Apuró el vaso de vodka y salió por la puerta acrobaticamente. Se cruzó con la chica amarillenta en el pasillo, cobró y salió a la calle. Llegó a su casa luego de comprar el diario y tomarse un licuado de croassants, porque sus dentadura no le permitía comer solidos. Se sentó al lado del telefono y esperó. Pensaba. Marcó el número del diario.
- Hola... si... quisiera poner un aviso... si... es así: "Maquillador y fotografo de difuntos. Quince años en este negocio..." ESPERE... no, no se... estaba pensando en algo asi... un poco mas novedoso... algo como: "Nicasio D´Imore. Estilista. Te maquilla todo el cadáver. Promoción 2 x 1..."

(lo del pedo violeta es contribución de breton... que tiene bloqueo mental... y yo creo que también... ¿se nota?)

viernes, octubre 07, 2005

Dios vive en el bosque, en una casa de madera

Mientras silbaba, Muerte Roja enterraba un cuerpo en el medio del bosque. Cavaba con gran parsimonia, al compás de su propia música y solo se detenía para echar más hielo al cadáver que hedía a su lado. Absorto en su faena no se daba cuenta de la belleza de su entorno. El verdor de las frondosas copas de los árboles saltaba a la vista en todo su esplendor, el canto del gorrión y el pájaro carpintero, ambos conjugaban un arrullo agradable al oído, las ardillas juntaban nueces y almendras y las llevaban hasta sus escondrijos, los siervos amamantaban a sus crías bajo el etéreo manto de luz primaveral, dos querubines que revoloteaban por el aire chocaron de frente en pleno vuelo y cayeron muertos. Muerte Roja, sin embargo, no parecía notar nada de cuanto acontecía a su alrededor. Terminó el foso, arrojó el muerto en él y comenzó el trabajo de cubrir el pecado con tierra. Frenó de súbito. La presencia de un extraño. Un hombre. Un hombre viejo que exudaba verdad. Se dio vuelta y lo vio. Era negro, una barba tupida y gris le recorría la barbilla de oreja a oreja. Estaba vestido con una chaqueta gris, una camisa a cuadros, jeans y botas de lluvia. Su cabeza estaba coronada por una gorra de los Cowboys de Texas. Escondió la pala, símbolo de la vergüenza, como si de eso dependiese que no lo descubrieran. Estaba hundido hasta las rodillas en el lodo, en un hoyo de metro y medio de profundidad y las manos del difunto asomaban por entre la tierra húmeda.
- Deja lo que estás haciendo y sígueme – anunció el viejo. Muerte Roja soltó la pala, dejó el cadáver a medio enterrar y corrió tras él.
Luego de una silenciosa caminata de tres horas llegaron a un claro donde el fragor y el aroma del bosque desaparecían de súbito, suplantados por una atmósfera totalmente diferente. En el centro, una choza de madera gris, de tres habitaciones, tres ventanas, dos puertas, en el techo, una pequeña chimenea de lata humea e impregna el ambiente con un fino olor a rosas chamuscadas. En el patio trasero, un gallinero y un corral diminuto dentro del cual reposan dos ovejas, retozan bajo el tibio sol. La escena parece estar imbuida del más delicado de los amores. A pesar del magro aspecto de la casa todo cuanto se ve es orden y pulcritud.
Caminaron hombro a hombro hasta el portón de la cerca.
- Los zapatos…-
- ¿Qué? –
- Estas pisando tierra sagrada… los zapatos… - Muerte Roja se sacó los zapatos llenos de barro y los dejó cerca del alambre.
- ¿Y usted? ¿No se los saca? -
- No, porque yo puedo hacer esto…- Y el anciano levitó hasta la puerta de la casa, la abrió y lo invitó a pasar.
- Bienvenido –
Muerte Roja se sumergió de pronto en la esencia misma de un hogar idílico, casi surrealista, que contrastaba completamente con su propia experiencia de una niñez atormentada. Las paredes le hablaban, le decían cosas sobre vidas no vividas, los cuadros respiraban bondad, sus protagonistas lo miraban desde sus pétreas cárceles de vidrio, pedían a coro ser liberados, invitados al juego de la verdad, de lo real. El pan sobre la mesa tarareaba una canción, acompañada por la tetera sibilante, el grave venado colgado del cuello en la pared y las alfombras que raspaban el suelo marcando el ritmo. Los tenedores y las cucharas se debatían a muerte un segundo puesto en peleas de cubiertos, los cuchillos se regocijaban vencedores. Muerte Roja se iba haciendo cada vez más pequeño, sus manos y pies se encogían, se iban haciendo de niño, sus palabras se convertían en gemidos, llantos, risas. Nada inteligible. Las cacerolas giraban frenéticamente sobre su eje, volcando todo su contenido liquido sobre el fuego que se quejaba amargamente. Un libro de fábulas se colgó de un candelabro e hizo piruetas sobre él, manteniendo tres naranjas en el aire. Un par de sandalias flotaron por toda la habitación jugando a los aviones de combate entre ellas.
- ¡BASTA! – Gritó Muerte Roja y todo volvió a su lugar. Como si nada hubiera ocurrido. – ¿Para que me has traído, para atormentarme? - Silencio. El viejo se sentó en una cama diminuta, como para un enano de jardín.
- Ya sabes para que has venido… Has venido aquí a sanar…-
- No tengo nada que sanar porque no estoy enfermo – Una ardilla entró por la ventana, colgada de una liana, tomo una nuez de la mesa y salió por la puerta sin decir nada.
- Tu lo sabes y yo lo sé, aquí, como has visto no hay necesidad de fingir. Hasta los objetos mismos son como realmente debieran ser. Anda, come una banana – Tomo una, la peló y la saboreó. Tenía gusto a cáncer y la escupió de súbito.
- El cáncer no es sabroso, ESO deberías saberlo. –
- Lo sé… Lo sé… Lo que sucede es que todas las criaturas son bienvenidas en mi casa… –
- ¿Dónde puedo encontrar un baño? Necesito sacarme el mal sabor de boca…
- Es por ese pasillo… la tercer puerta a la derecha – Muerte comenzó el viaje. Recorrió quince metros y encontró por fin la primera puerta a la derecha. Treinta pasos más, una a la izquierda otra a la derecha. Siguió caminando, luego de encontrar una serie de 4 puertas a la izquierda desistió de la búsqueda y emprendió el camino de regreso, corriendo.
- No importa – dijo agitado.
- El que no busca encuentra – Respondió el anciano mientras la tetera le servía té, animada por una mano invisible, en una taza huidiza.
- ¿Ya puedo irme? Tengo que enterrar un cuerpo –
- Eres un ser libre. Pero una vez que hayas cruzado mi puerta, no podrás volver a entrar de nuevo. ¿Quieres una cerveza? Solo tengo Bud… y esta caliente –
- ESO es mejor que nada – Se sentaron los dos y cayeron al suelo por que ambas sillas se corrieron de lugar. Ambos enunciaron una risa disimulada y volvieron a ubicarlas cerca de la mesa.
- Este es un lugar extraño… no se parece en nada a ninguno que haya visto… - Sorbió un poco de cerveza caliente.
- Este es mi hogar y estos son mis sirvientes… Tú puedes servirme también… Eso si tu quieres. –
- Por ahora prefiero no discutirlo – “Viejo engreído” pensaba.
- No sería Dios si no pudiera leer tus pensamientos… por favor no me tomes por un estúpido –
- Lo siento… no quise…-
- YA BASTA. Silencio... – Los pájaros cantaban y los grillos hacían tronar sus patas con violencia creando un trasfondo musical disonante pero afinado.
- ¿Que es lo que haces aquí? Digo… ¿De que vives?-
- Yo soy Dios ¿De que crees TU que vivo? -
- ¿De hacer miserable a la gente? – El aire enmudeció de pronto, cediéndole el lugar a un estrepitoso trueno que duró varios minutos e hizo temblar la tierra. Luego, murmullos casi imperceptibles.
- YO NO HAGO MISERABLE A LA GENTE… ESO LO SABEN HACER ELLOS SOLOS –
- YO NO CREO QUE NUESTROS FAMILIARES Y AMIGOS MUERAN POR VOLUNTAD PROPIA –
- Ehhhh… algunas muertes son necesarias –
- ¿Algunas muertes? –
- ¡BASTA! No tengo porque darte explicaciones… lo sabrás… cuando mueras… si es que vienes aquí conmigo. –
- ¿Aquí? ¿Qué me ofreces? –
- Vida eterna dentro de mis dominios –
- ¿Y… qué debo hacer para venir aquí? –
- Alejarte del placer… alejarte de la muerte – Silencio sepulcral. Los pájaros se caen de los árboles, fulminados por la tensión del momento, las nubes se arremolinan tapando el sol, las velas se apagan, el bosque se estremece, se arremolina en el viento sin hacer sonido alguno. Se retarda la respuesta. Una vida mil veces vivida. Dos eternidades.
- Bueno… creo que ha llegado la hora de irme… el sol cae… y los cadáveres siguen hediendo. Debo resguardarlos de las inclemencias de la intemperie… debo cuidarlos… ¡por favor! ¡No te interpongas entre la muerte y yo! Los dos. Hemos pactado algo. ¡DEBO SALIR! – La voz de Muerte Roja asesina el aire con una estocada blasfema, fétida desde su concepción.
- Bueno… pero recuerda que con esto sellas y firmas tu condena – Su voz es como un hilo fino a punto de romperse - Te ha sido vedada la entrada. Has entrado en… ¡LA LISTA DE LOS CAIDOS! -
- Bueno… gracias por la cerveza-
- ¡Agggghhh…! Ya parezco presentador de un programa de televisión. YA. VETE. ¡Hasta nunca! –
- ¡ARRIVEEEDERRRRRCHI! – Cierra la puerta tras de sí. Una salida triunfal. Ni rastros de la casa. Otra vez a solas con el cadáver, una relación íntima con la muerte. Una tonada que revolotea en su cerebro. No hay animales alrededor, no hay querubines que se estrellan en el aire, no hay copas frondosas ni pasto verde. Solo el lúgubre silbido de la parca afilando su guadaña.

sábado, octubre 01, 2005

La felicidad no se compra... se alquila

Jaime no tenía nada que perder ya. Lo había perdido todo... en un remate... diez años atrás... y no lo había vuelto a recuperar... nunca. Nada tenía y su vida se basaba en eso... en la nada. Tenía treinta y cinco años y vivía con su madre... aún. Desde los treinta y dos había comenzado una carrera por la autodestrucción. Era alcohólico, adicto a la heroína, fumaba, casi no comía y además... era virgen... una de sus conductas mas condenables, la mas insana de todas. Había programado su suicidio desde ese entonces. Había ahorrado trescientos pesos para ayudar con el entierro y hecho su testamento... su colección de estampillas... a su madre. Una única promesa se había hecho. Antes de morir cogería con una puta, la mas sucia de todas... esperaría hasta la madrugada, al último cliente... sería el último en la cola. Quería revolcarse en la inmundicia del mundo, tener relaciones con todo lo mundano, sumergirse en la depravación del hombre... envasada en un cuerpo de mujer marchito y curtido por la indiferencia, la insensibilidad y el egoísmo. El pecado por excelencia.
Su rostro ajado por el acné y surcado por granos putrefactos y mohosos cruzó la puerta del prostíbulo en el mismo momento en que las primeras luces del alba asomaron desde el horizonte. El último cliente antes de que cerraran el lugar. La puta elegida: una mujer de unos cuarenta y cinco, gorda, petisa, morocha y acento con reminiscencias de algún país del norte. Pasaron a un cubículo de dos metros por uno en el que ni siquiera había una cama sino un sillón. Ni siquiera tuvo que desvestirla, ya venía desnuda. Su piel hedía a bosta de vaca, su aliento a semen rancio. Estaba bañada en sudor, de su último pretendiente. Le dijo que era virgen y que no tenía preservativo. Ella se le acercó y le dijo que el forro no hacía falta, que no estaba contaminada y que además estaba esterilizada... como un perro... en el centro de zoonosis. Jaime comenzó a lamer su cuerpo... a frotarse contra su piel avejentada y sucia. Al llegar al la zona del pubis se encontró con una acabada ajena. Ella mientras tanto se entretenía con sus testículos. La penetró como un acróbata... en el sillón. Al cabo de tres minutos ya había terminado la faena. Un orgasmo espectacular. La gorda no podía ocultar su indiferencia. Jaime, totalmente complacido, se sentó en el sillón de terciopelo verde y encendió un cigarrillo. Totalmente desnudo cruzó las piernas y dejó al descubierto su pene flácido. “He cumplido... he saboreado el placer de la depravación” pensó. Dejó diez pesos en la puerta. “Definitivamente y a pesar de lo que digan todos: la felicidad no se compra... se alquila”. Salió del prostíbulo con una sonrisa... hacia el amanecer.

domingo, septiembre 25, 2005

Los suicidas

Muerte Roja, la virgen suicida y yo nos quitamos la vida una fría noche de verano inglés. Juntamos tres cajones de manzanas y atamos una soga a la viga principal del establo. Muerte Roja fue el primero en irse y el primero en decir "hola" a los astros del cielo. Se despidó de nosotros y a cada uno nos dió una pata de carnero crudo. "Para el barquero". Probablemente Caronte se reiría de nosotros descaradamente, aún así aceptamos el presente. La virgen siguió en el orden. Me pidió que la llevara a un barranco elevado, con caida al mar. Era su sueño... perder la virginidad con una roca afilada antes de morir. Se lo cumplí. La llevé en la camioneta hasta la parte mas elevada y la empujé. Yo fuí el último. Quería sentir el suave acero del tren... destrozarme en él. Siempre un placer. Fuí a la estación mas cercana. Allí me enteré que el tren había dejado de pasar en 1927. Debía hallar otra forma. Encontrar otro camino. Busqué el révolver debajo de mi cama. Lo cargué, pero el percutor enmoecido y oxidado no golpeó la bala. Otro intento fallido. Me pusé a caminar por la autopista pero lo más que pude conseguir fue una espina destrozada y varias costillas rotas. Un total derroche de energía. De todas maneras no me interesa, en cuanto salga de este maldito hospital voy a tirarme en silla de ruedas por un barranco.

domingo, septiembre 18, 2005

Fraile Tuck

















Fraile Tuck, Obispo del Gremio de las Prostitutas Unidas de Zona Sur, de la Organización de Putas Cristianas En Silla de Ruedas, Contribuyente de la Obra de San Cafillo de Tormes con las Monjas Desnudas y Fundador del Comedor para Putitas en Formación de Dock Sud.

Carne Muerta

















Carne Muerta, utilizando el mouse para encuentros cercanos con muertos del tercer tipo... travestis...

miércoles, septiembre 14, 2005

La sombra del mosquito

Extracción del diario de Sir John William Blake:

“La sombra del mosquito se cierne una vez más sobre nosotros. Una virgen, viva, pasará a integrar, de un momento a otro, las filas del ejército de la muerte. Pero es necesario, el dios así lo pide. Y lo que el dios pide, eso obtiene.
Resuenan los tambores, bailan alrededor del fuego. Una mascara danzante atraviesa la multitud, lo están esperando a el y solamente a él. La joven esta recostada sobre un altar de piedra, lleno de excremento de gallina, se entrega por propia voluntad a la muerte, ha sido bendecida, la nobleza del sacrificio la a tocado con su vara mágica. Ha sido seleccionada para parar la enfermedad, para darle fin a la peste, al mosquito rojo que la transmite. El sacerdote enmascarado ha llegado a la mesa de piedra, la multitud se agita, tiembla, ruge. Los tambores aceleran su marcha por el camino del ritmo, frenéticos y los pasos de la muchedumbre tratan de seguirlos. Han visto el dolor, han conocido el sabor amargo de la muerte, han visto perecer a sus seres queridos. Lo han intentado todo, pero han sido vanos los esfuerzos. Éste, es el último, lo creen fervientemente. Éste, sanará a los enfermos, revivirá a los muertos. Ya se han metido hasta el cuello en su oscuridad, la oscuridad del dios, ya no hay nada que los saque, la situación es irreversible y deben hacer lo que se les ha dicho. Solo eso sanará sus corazones. El brujo toma el puñal, es de piedra y esta manchado con la sangre de diez mil animales. Su último contacto con la carne fresca, esto lo redimirá, esto limpiara su pasado y el de su pueblo. La sangre lava la sangre. La virgen se estremece. En un instante de dolor agónico ha pasado a una mejor vida, la vida que les ha prometido a los mártires. Se ha sacrificado por su pueblo. Comienza a llover. Todos se lavan con la lluvia espesa, como sangre. Gritan extasiados por su frescor, se sienten aliviados. El brujo se ha rendido ante el altar y ha perdido el conocimiento. Los tambores han dejado de sonar. El baño comunal ha comenzado, el bautismo, la limpieza de los pecados, la redención de las almas perdidas y la revitalización de los enterrados. Las tumbas lloran sangre, las heridas de los enfermos supurar, el mosquito se ha esfumado en una nube de terror. Y yo que observo todo esto he recibido la gracia, el toque divino. Aunque mis heridas no han sanado, han accedido a matarme y frenar la agonía, de una vez.”

La esquizofrenia hecha carne

-¿Quiere una servilleta para eso, señor?-
- Por mi, puede metérsela por el culo –
- Gracias, señor. Así lo haré –
- De nada, caballero, ha sido usted bastante simpático –
- Oh, muchas gracias –
- Hasta luego. Ojalá que un ciego le opere los testículos sin anestesia –
Salió como un pedo de vieja en chancletas, a la calle. Llevaba el burrito en la mano derecha y en la izquierda unos anteojos con nariz de plástico. Se los puso y habló.
- Buenos días señora, bonito jalapeño –
- ¿Qué tal señor? Su esposa se acuesta con un enano de veinte centímetros, y no de altura - PAN RECIÉN HORNEADO. Se tropezó con un cartel, en la puerta de una panadería.
- ¡Jojojojojo! Que cartel tan inoportunamente jodido –
- ¡Fíjese por donde camina! ¡Cabrón! – Le gritó la dueña. Sollozó, se sopló la nariz de plástico. Al cabo de dos segundos no podía contener las lágrimas.
- ¡Oh! Dios… mi perro se llamaba Pinky, nunca tuvo… una… una oportunidad. ¡Maldita sea! ¡JODIDO CAMIONERO! ¡ATROPELLASTE A PINKY! ¡PODRIAS HABER TENIDO LAS MANOS EN EL VOLANTE, EN VEZ DE EN LAS TETAS DE LA PUTA DE TU PRIMA! – Comenzó a correr para un lado, se paró en seco, comenzó a correr para el otro lado, cruzó la calle y se detuvo ante una tienda de revistas.
- ¡Oh! ¡Mira que lindo! Los colores… - El llanto se desvaneció de un momento a otro, la alegría inundó su expresión, maravillada.
- ¡Hola señora! Debería podar de vez en cuando su arbusto. No deje que la cizaña se meta en su jardín ¡CORTELA DE RAIIIIIIIIIIIIIZ! – Se alejó con la mirada perdida, se metió en un bar de improviso. No me dejaron entrar con la cámara por lo que tuve que esperar hasta el día siguiente para encontrarlo y volverlo
a seguir.

viernes, septiembre 09, 2005

Homofobia

"A veces es bueno comprar una prenda o dos" pensaba Lester Burngham en el preciso momento en que habría la puerta de su casa y marchaba, al ritmo de un imaginario redoble militar, rumbo a la tienda. Llegó a una prestigiosa casa de ropa de hombres luego de una larga caminata y abrió la puerta con sigilo, ninguno de sus compañeros podía enterarse de semejanete suceso. Sacó numero y espero a que lo atendieran. Al cabo de media hora todavía seguía allí parado, los vendedores iban y venían sin prestasle la mas mínima atención. Justo cuando había decidido irse y no regresar nunca más se le acercó un viejo afeminado de unos sesenta años, enclaustradas sus carnes en un traje negro muy apretado. Llevaba una vincha rosa y era muy afeminado. Afeminado, por demás. Definitivamente, afeminado.
- ¿Que le puedo ofrecer, caballero? -
- He visto unos pantalones negros en la vidriera, necesitaba un talle como para mí -
- A ver, dejeme ver... mmm... - Saco una cinta para medir y posó sus manos con delicadeza sobre sus caderas. - ¡42! ¡Perfecto! - A pesar de su atuendo, su voz sonaba bastante, bastante masculina, pero tenia cierto dejo a mariconada, cierto aroma a viejo puto. Se metió en un cuarto lateral y trajo velozmente la prenda.
- Aquí lo tiene, los probadores esta por aquí -
- Gracias -
Lo guió con una mano en el hombro hasta los probadores, durante el trayecto le aplicaba un masaje casi imperceptible. Se metió en el cubículo y procedió como buen militar a desnudarse, con prolijidad asombrosa. El pantalón le iba bien, lo que no funcionaba era el viejo homosexual que lo esperaba del otro lado de la cortina, estaba seguro que lo espiaba por alguna rendija oculta. "Maldito maricón, por eso el país esta como esta".
-¿Como?¿Que ha dicho? Había hablado en voz alta, sin quererlo.
- Nada, nada... Me va de maravilla- "Viejo puto". Se estaba hartando.
Salió y le entregó al vendedor, el pantalón.
- Me lo llevo - Entre mas rápido saliera de allí, mas rápido podía llegar a su casa y vomitar.
- Acompañeme a la caja, caballero -
Le apoyó la mano en la cintura y lo guió. Estaba al borde de explotar pero mantuvo la calma, pensaba en sus amigos. Le cobró, todo iba bien, estaba a un paso de la calle, casi podía oler el humo de los autos, sin incidentes, todo el mundo ileso.
- Tengo una excelente camisa de seda que combina a las mil maravillas con ese pantalón. Si quiere se lo mues... - No terminó de decir la frase. Lester lo tumbó al suelo de un golpe.
- ¡¿ACASO TENGO CARA DE BAILARIN DE SALSA?! ¡¿QUE DEMONIOS LE PASA?! ¡PUTO MARICON! - El viejo se levantó escupiendo dientes.
- ¡Oiga! ¿Yo que le he hecho? - Burngham tomó la caja registradora y se la arrojó a la cara. No aguantaba mas.
- ¡¿QUE QUE ME HA HECHO?! ¡USTED A NACIDO Y ME HA INSULTADO CON TODA SU MARICONEADA! - De la cabeza del vendedor brotó sangre, sangre espesa, sangre de homosexual. Lo escupió y pateó lo que quedaba del viejo. Respiro hondo, inhalación, exhalación, pausado. Trataba por todos los medios de tranquilizarse.
- ¡Y ADEMAS, NO LE PAGO EL PANTALON! ¡PASE 15 AÑOS EN EL EJERCITO PARA DEFENDER A TIPOS COMO USTED, USTED ME DEBE! -
Salió iracundo con el pantalón a cuestas, pateo la puerta reiteradas veces, como si una no bastase, tropezó y cayó despatarrado al suelo. Le costó dos eternidades levantarse. Se alejó con la frente en alto y orgulloso y entró por la puerta de su casa aún con la frente en alto y saludó a la bandera que tenía colgada en el pasillo y se vistió de uniforme. Por último tomó sus medallas, las lustró, se las puso, salió al patio, tomó un cajón de manzanas, se sentó y con toda la dignidad que pudo juntar de sus largos años como militar, miró el atardecer.

jueves, septiembre 08, 2005

Agárrame el Sombrero

Era primavera y Jhonn Longtalking paseaba por el parque tomado del brazo de Samuel, su discípulo y amigo. Caminaban lentamente, y asimilaban todo el paisaje con su mirada ávida de conocimiento.
- ¿Ves ese pájaro, Samuel? -
- Si, maestro. ¿Que clase de áve plumífera es?
- Para empezar es simplemente un pájaro, querido Samuel, debes aprender a ser mas simple cuando te refieres a las cosas - Jhonn calló, un borracho bostezaba sentado en un banco y su aliento etílico contaminaba el ambiente - Para contestar a tu pregunta: es una garza de tres patas - afirmó llevándose un pañuelo blanco a la nariz.
Su traje era del negro de un cuervo, y sus zapatos resplandecían bajo la luz del sol. Continuaron la caminata. Samuel paró en seco, Jhonn siguió andando lentamente apoyando cuidadosamente su bastón revestido con piel de cebra sobre las baldosas.
- Me he quedado atorado, maestro -
- ¿Que te ha ocurrido, mi quérido apóstol? - dijo Jhonn sin dejar de andar y sin girar siquiera la cabeza.
- No lo sé, tengo miedo de mirar atrás, algo esta agarrándome el pie -
- Hazte de valor, hijo mío y gira sobre ti mismo para encontrar la raiz del problema - No cesaba de caminar. Samuel se volteó y vió al vagabundo recostado en el piso, con mirada agónica y suplicante intentaba decirle algo.
- Agggggghhhhhhhh - Pero su garganta estaba tan seca que no podía pronunciar ninguna palabra inteligible. - ¡Aggggghhhhhhhhh! ¡Arrrrrrrrggggggg! ¡Ajjjjiiiii! - Longtalking seguía su marcha -
¡AAAaaaaaggggg! ¡Agggggggggggiiiu! ¡Agggggggguuaaaa! ¡Aguaaaaaaa! -
- Lo siento, señor, pero no traigo aquí conmigo ninguna provisión de H20 -
- Aggguuuuuaaaaaaa -
- No me hes posible conseguirle lo que me pide. Lo siento. Ahora, ¡Suelteme! -
- ¿Uh? -
- Lo que quiero decirle es que no tengo, en este momento, la posibilidad fisica de satisfacer su deseo a menos que quite sus sucias manos de mi pantalón -
- ¿Ah? -
- Dije: ¡Suelteemmeee! - En ese momento, el maestro, que había recorrido por lo menos 7 metros se dio la vuelta y comenzó el camino de regreso.
- ¡Samuel! ¿Como puede ser que no puedas resolver un simple problema con un vagabundo? ¿Como pretendes vencer a la muerte si no puedes deshacerte de un condenado borracho? -
- Lo siento, maestro, he intentado razonar con él pero no parece querer soltarme - Jhonn tomó su bastón y golpeó a Samuel fuertemente en la cabeza.
- ¡Insensato!¡No se puede razonar con estas bestias! - Tomó distancia, se acercó corriendo como en cámara lenta y le propinó una patada salvaje al vago. Así continuo, frenéticamente tardo .
- ¡DEJALO! ¡SUELTA SU PANTALON! ¡MALDITO VAGO! - Empezó a acalorarse, sudaba incansablemente.
- ¡Samuel!, acércate. ¡AGARRAME EL SOMBRERO! - Samuel obedeció, todavía se frotaba la cabeza y no entendía bien que ocurría. El beodo comenzó a sangrar por todos lados, su cara estaba roja e hinchada y era casi irreconocible. Jhonn por fin cesó. Jadeaba intensamente.
- Nunca... Nunca... Te puedes dejar... dejar... dejar intimidar por esos vagos - Se arrodilló primero, se acostó después. - ¿Me entiendes?... Nunca... Corre, ahora, llama una... ambulancia. Esta es tu... última... última enseñanza - Esta vez Samuel no obedeció se acercó a su maestro y lo besó. Se alejó caminando despació, cuando pasaba por al lado de la garza de tres patas, la pateó y maldijo a sus padres. El lord inglés, aquel que alguna vez supo ser un maestro yacía muerto, al lado de un vagabundo muerto.

miércoles, agosto 31, 2005

¡Jesús!, Me mira

En la plaza, sentado en un banco empecé a divagar. Una chica de unos diecinueve años pasó por delante mío, en su mano derecha una correa, al otro extremo un cachorro bastante simpático, en la otra una guitarra. Se detuvo y dejo que su perro olfateara y marcara un árbol, yo mientras tanto hacía como que leía un libro y la miraba con hambre. Tarareaba una canción pero parecía muy concentrada en mimar al perro. Se dió vuelta, me miró y me dedicó una sonrisa. "¡Oh, Dios! Me mira". Para mi sorpresa se quedó mirando y haciendo gestos burlones de chiquilla inocente. Me levanté, dejé el libro en el banco, la tomé de las manos y juntos empezamos a cantar y a bailar una canción de "Amor sin barreras". Hicimos una bellísima coreografía que parecía ensayada y sellamos el final con un apasionado beso. Volví a sentarme sobre mis nalgas sesentonas, tomé libro y volví a leer la frase en la que me había quedado. Ella, su perro y la guitarra desaparecieron. Seguí divagando unas horas más, volví al asilo al caer la noche.

Cuento Corto, Muy Corto

Muerte Roja. Yo. Una pistola humeante. Un cuerpo. Un baúl y el Río. Una mujer muy gorda, negra. Nos mira. Huye. Un nuevo disparo. Una gorda menos. Un baúl mas grande y nuevamente el río.

lunes, agosto 22, 2005

La Historia Depresiva de la Semana II

Quizas este post peque por revelador, quizas hable demasiado de mi mismo y rompa con lo que he venido haciendo hasta ahora pero necesito expresar lo que me ha acontecido. Corté con mi novia hace una semana y a partir de ese momento todo cayó en picada. Estoy confundido, atormentado por mil fantastmas e invadido por la nostalgia. Lo mas desconcertante es que ha veces no me siento mal y huelo en el aire futuras promesas. Me emociono. Pero al minuto estoy mal otra vez, y no hay futuro ni vuelta atrás y el día se vuelve gris, un gris muy palido y mortecino. Los momentos de euforia vienen siempre acompañados por profundas decepciones. Este ir y venir me tiene hastiado, al borde de la locura, no soy dueño de mi ni de nada de lo que me rodea. Estoy en un constante forcejeo con las fuerzas del destino y me revuelco en la violenta oscilación del devenir humano, del devenir ajeno, tratando con todas mis fuerzas de aferrarme a algo. Pero he tenido tiempo para pensar y en este tiempo he podido llegar a la conclusión de que no tengo consuelo y estoy irremediablemente perdido. No tengo escapatoria y me hundo en las profundas aguas de la desesperación, el agua ya me llega al cuello.

miércoles, agosto 17, 2005

Mirada Introspectiva

Si alguien mirara a través de la retina de mis ojos vería en mi interior un antiguo muelle. En el descansan los restos de oxidadas embarcaciones, o bien barcos de podrida madera, el mástil partido y un agujero en la proa por el cual se cuela agua salada de un color púrpura mortecina. Se ven velas de todo tipo, todas agujereadas y sucias, traen a la memoria recuerdos de épocas mejores. El viento sopla a toda la velocidad y mece las naves en un violento y convulso vaivén, las aguas turbulentas braman angustiadas y el sol parece nunca salir. Aunque las nubes son negras nunca traen el alivio de la lluvia, curadora y celestial, los barcos esperan en solitaria compania y se elevan al cielo suplicantes. En el agua flotan restos de peces y sirenas y su sangre baña las costas que piden a gritos su renovación.

sábado, agosto 13, 2005

Carne Muerta

Estabamos en la granja Muerte Roja, Carne Muerta y yo desenterrando un cadaver, pues nos habían pagado para recuperar un anillo que habían enterrado junto con el cuerpo por equivocación. Nos dirigimos hacia un punto alejado del sembrado y comenzamos a cavar bajo un árbol muerto que casi no hacía sombra. La tierra estaba durísima por lo que tuvimos que traer varios baldes con agua para ablandar la situación. Al cabo de media hora de trabajo dimos con el muerto. Muerte Roja saltaba de emoción, el aire viciado por la putrefacción lo excitaba. Carne Muerta estaba duro, tieso como una roca, tenía el rostro contraido en una mueca de dolor y se mordía el labio con furia. Muerte Roja se metió hasta las rodillas en el barro y trato de levantar el cuerpo. Pidió mi ayuda porque sabía que Carne Muerta no era un asesino y podía perder la compostura ante aquel espectáculo. El cadaver estaba envuelto en una sábana que en mejores épocas supo ser blanca, ahora estaba embarrada y llena de sangre. Por fin sacamos el cuerpo y abrimos la mortaja. Una masa deforme y putrefacta apareció ante nosotros, mutilada y desfigurada. Carne Muerta seguía en su sitio y su expresión reflejaba un dolor aún mayor. Muerte Roja metió la mano en aquel reguero de desperdicios y empezó a buscar el anillo. En ese mismo instante, Carne Muerta, metió la cabeza dentro del cadaver y comenzó a agitarse violentamente emtiendo unos gemidos extrañísimos. Estuvo así varios minutos, Muerte Roja y yo mirábamos estupefactos aquel horroroso espectáculo. Terminó, por fin, en un extertor casi agónico, se levantó, se sentó en una de las raíces del árbol y se quedó mirando como culminabamos el trabajo. Devolvimos el anillo a su dueño, un gángster radicado en Batón Rouge. Decidimos olvidar lo sucedido y ninguno de los tres hizo nunca comentario alguno acerca del incidente. Hoy he revelado el secreto.

miércoles, agosto 10, 2005

Carnaval

Todos con máscaras y yo no, bailan alegremente al compás de la música. Es Mardi Gras y todo es convulso y ruidoso, me gusta. Estoy sentado en un banco, en una plaza del centro, y todo es color a mi alrededor excepto por el diario gris que se alza frente a mi. Leo los titulares: "El asesino bailarín ataca de nuevo". Nada relevante, nada que aparte a la gente del jolgorio y la alegría. Todo se mueve y gira, y el mundo parece girar también, acompañándolo todo. Pongo atención en una figurilla danzarina que se mueve despacio pero al compás. Nadie parece notarla. Gira divertida y se pasea entre la muchedumbre sin resaltar demasiado. Sostiene algo brillante en su mano izquierda, parece ser un cuchillo y lo blande con suma agilidad. Se acerca por la espalda a un hombre gordo que hace movimientos toscos con los brazos a modo de danza y le asesta un golpe. Instantaneamente cae al suelo. La figurilla bailarina se aleja cabriolando sin ser vista y desaparece entre la gente. La multitud se cierne sobre el inflado cuerpo que yace en el piso. Paran la música y todo el mundo empieza a correr a excepción de algunos pocos que cuidan el cadaver. Le pregunto a un joven de mediana edad que pasa junto a mi quien es el muerto. Han matado al gobernador y no me queda otra cosa que hacer que desaparecer entre el gentío para no levantar sospechas.

domingo, agosto 07, 2005

Mirando Semillas

El sol ya esta bajo, besa la raya del culo del horizonte. Una plantación de algodón, dos jóvenes negros estan sentados, mirando crecer las semillas.
- Mira Johnny, la otra ves escuché un blues que me hizo olvidar -
- ¿Te hizo olvidar que?
- El dolor, Johnny, el dolor...
- ¿De que dolor hablas?
- ¡¿Eres idiota?! Mira a tu alrededor...
Johnny mira al sol, y todo lo que gira alrededor suyo es precioso y danza al compás de la música. En el delta, todo es música.
- Yo no veo nada malo aquí -
- Mira cuanto sufrimiento, mira las semillas, mira el algodón. Es todo tan triste. Maldita sea, creo que voy a llorar. No he llegado a los 15 años y ya no quiero vivir.-
- Bueno, mira el lado bueno. Vas a ser un gran músico de blues, algún día. -
- Ese es precisamente el problema, ya estoy muerto, Johnny. Jamás llegaré a viejo, nunca podré cantar mis penurias. -
Los niños callan y miran el cielo que ya se cubre de estrellas.

Muerte Roja en New Orleans

Estabamos en el pantano, Muerte Roja y yo, sacando un cuerpo de la caja de la Ford 47. El muerto era un pastor blanco de la Iglesia Anglicana, un maldito proxeneta de menores. Nos habían ofrecido 20 dolares por deshacernos de el, lo hicimos por 10, la otra mitad iba por cuenta nuestra.
Entramos en la Iglesia, eran las 3 de la tarde, el coro ensayaba para la misa de las 5, un idiota vestido de novia esperaba en el vestíbulo, el pastor estaba en la bañera, con total impunidad tenía sus manos sobre un niño. Dijimos al joven que se fuera, no era espectáculo para el. Muerte Roja se sacó el cinturón, el cura comenzó a maldecir, pero el gospel en la sala enmudecía sus gritos. Al compás de un viejo blues lo rodeó, le pasó el cinturón por el cuello y apretó, mientras tanto yo martillaba sus dedos marcando el ritmo. En un violento cuatro por cuatro acabamos el trabajo. El bastardo se desplomó y salpicó todo el cuarto con una mezcla de sangre, agua y huesos rotos. Muerte Roja había olvidado un detalle. ¿Como sacar el cuerpo?. Esto era algo bastante inusual en un asesino tan adiestrado como él. Se excusó adjudicándole su olvido a las drogas, era un consumidor empedernido. Abrí la puerta, excruté el pasillo, no había nadie. Levantamos el cuerpo y lo sacamos, no había otra salida que la que habíamos usado para entrar, debíamos atravesar la sala donde el coro estaba ensayando. Aparecimos por la puerta, la música cesó de pronto. Todos nos miraron espectantes en busca de una explicación.
- Se ha desmayado mientras hablabamos. ¡Rápido! Debemos llevarlo al hospital -
Atravesamos la habitación, estabamos casi en el vestibulo cuando un anciano nos interrumpió.
- ¡Alto! ¡Yo soy médico! Recuestenlo, dejenme ver sus síntomas... -
- Ehhhh... ¡Córre! -
Salimos como tiro de aquel lugar. El idiota en primeras nupcias seguía en el vestíbulo. Arrojamos el cadaver en la parte de atrás de la camioneta y huimos a toda velocidad hacia el pantano.
Muerte Roja encendió un porro. Tomó la sierra y comenzó a serruchar sus piernas. No había una necesidad real de desmembrarlo, el pantano se traga todo, y entero, pero sentía el deseo morboso de estropearlo, de profanar su cuerpo, por eso me uní a la faena. Para las 6 ya habíamos acabado. Pusimos los restos en un bolsa atada una piedra y los arrojamos al fango. Le pedí el cigarro y fumé, complacido.

sábado, agosto 06, 2005

Muerte Roja en Texas

Estaba cogiendo con mi prima cuando de repente aparació por la puerta del granero Muerte Roja blandiendo un hacha. Haciendo cabriolas y saltando eufóricamente se acercó a mi prima y la hachó por el medio. Un chorro de sangre y tripas fluyó desde su cuerpo marchito, había que limpiar el granero. Para eso le pedí ayuda a Muerte Roja y accedió de buena gana. Agarramos el balde y el trapeador y limpiamos el lugar. Cargamos el cuerpo y lo enterramos al lado del tanque australiano. Durante varias semanas tomamos agua podrida. No nos importó. Le extendí la mano a Muerte Roja, este tomó su paga y salió por la puerta del granero, subió a su camioneta Ford del 47 y se fué. Nunca volví a verlo.

jueves, agosto 04, 2005

Isaiah Johnnson I

Cierta vez me contaron una historia, la historia de un negrito escuálido, salido del fondo del Mississippi. Vivía en New Orleans y se llamaba Isaiah Jhonnson I. Me dijeron que esperaba, que esperaba a alguien. Ese alguien era cualquiera, cualquiera dispuesto a amarlo. Siempre de punta en blanco, vestido de novia, con el velo tapándole la cara y un ramo de rosas marchitas bajo el brazo, sentado en el banco del vestíbulo de la Iglesia Anglicana de New Orleans, esperando a algún negro dispuesto a casarse de improviso.

viernes, julio 29, 2005

Hoy me levanté en Florida

Esta mañana me levante escupiendo dientes en medio de la calle Florida. La gente pasaba sin mirarme, ocupada en sus propios asuntos. Sabe Dios como fuí a parar ahí, lo último que recuerdo es que estaba solo en la barra de un bar y todo daba vueltas. El resto es extremadamente confuso, solo sobreviven en mi memoria imágenes aisladas: Una chica y su vestido rojo, una estación de servicio, un descampado lleno de basura, el asiento de atrás de un auto gris, un borracho gritando, un falcón verde a toda velocidad, una cicatriz en una cara barbuda, risas, llantos, aullantes sirenas, y un arma... Todo gira a mi alrededor, imágenes tan vivídas pero demasiado inconexas la una con la otra como para hilar una historia. "No importa, esta noche, trataré de recordarlo todo".

sábado, julio 23, 2005

Cuentos Pocheanos I: El Naranjo Juerguista

Estaba ahí, mal plantado en medio de la vereda, obstruyendo el paso de todo peatón circulante. Su vida había sido puro tedio desde el principio y ahora se acercaba al fin. Nunca se había movido pero siempre había entorpecido el paso. Era un naranjo bastante molesto y sus frutos eran tan molestos como su persona misma. Hacían resbalar a las viejas. A los perros les gustaba cagar bajo su sombra, por lo que no faltaba nunca alguien que pisara un sorete y se lo recriminara. Pero la paciencia del árbol había llegado a su fin. "NUNCA MAS" se decía a si mismo en cada oportunidad. Siempre había soñado con ir a un prostíbulo. Esta noche, sin duda, lo lograría. Esperó a que la luna saliera y los perros aullaran y comenzó a desenraizarse de a poco. Sus pies estaban libres. Caminó hasta la avenida y paro el 60 en la parada. El colectivero lo miró incrédulo mas no atinó a decir nada. Por fin llegó a destino. Para llegar al bar en donde comenzaría la noche para partir luego al burdel, quedaba a seis cuadras, por lo que tuvo que caminar bajo la atónita mirada de los transeútes. Entró por la puerta de servicio, se sentó en la barra y pidió una grapita. Los borrachos a su alrededor estaban ensimismados y ni se inmutaban del acontecimiento. Siete grapas mas tarde estaba entonadísimo y le había llegado la hora de partir al encuentro de su destino: las putas. El puterío quedaba a dos cuadras. Las caminó dificultosamente, zigzagueando pero contento. Entró por la puerta, el mono trajeado que cuidaba la puerta siguió en sus asuntos. Su sueño estaba a una cogida de concretarse. No había nada que lo pudiera detener. Encaró a las prostitutas y eligió a una morenita respingona. Los dos se dirigieron al cuarto. Solo el naranjo volvió al cabo de diez minutos. La mejor noche de su vida. "Güeeenisssimo" dijo mientras se acomodaba la corteza. "Increeeible". Salió y se llevó su ebriedad consigo. Llegando a la parada se encontró con una pareja que se estaba besando. "Güenissisimo", les dijo. Llegó el 60 que lo traía devuelta, se subió y le dijo al chofer: "75... Güenissssimo". Llegó a su barrio, aquel en el que había pasado toda su vida y volvió a enraizarse. Se acercó un cachorro, dispuesto a cagarlo todo, sin misericordia. "Güenisssssimmo", sentenció.

viernes, julio 22, 2005

Apocalypse Now!

Estoy asqueado de esta humanidad podrida y corrupta. Enferma hasta la médula. Me odio a mi y a todos por ser lo que somos. Nos rodean las malas intenciones. No nos merecemos mas que vivir en el mas horrendo de los infiernos. Que Dios se apiade de nuestras almas. Amén.

miércoles, julio 20, 2005

El Folklore de "Dios Sabe Donde"

Estaba ya sobre el paso a nivel cuando se abrió la puerta de la casa mas cercana que tenía a mi izquierda. Salió una mujer corriendo al encuentro de un hombre de mas o menos cincuenta años que la esperaba al otro lado de la vía montado en su bicicleta. Me pidió permiso y exclamó con el mas dulce acento puertorriqueño: - ¡¿Como va a salir sin los santos?! ¡¿Que bolas tiene usted?! -Parecía una escena de telenovela. Aparantemente llevaba en su manos una cadena de plata con tres medallitas cuadradas, pero yo no la ví en manos de su portadora hasta que la puso alrededor del cuello de su marido. Yo ya había cruzado y ahora les daba la espalda. - No se como me acordé de traerlas - Escuché. Lo último que recuerdo es el ruidoso sonido de un beso y al ciclista perdiendose en la esquina, en la vereda de enfrente.

viernes, julio 08, 2005

El Encuentro

Un farol se eleva con su luz amarillenta sobre la espesa niebla. Sobre el reposa un hombre, vestido íntegro de negro. Con aire orgulloso, saca del bolsillo derecho una cigarrera de plata y prende uno. La primera aspirada suena a gemido de placer. Espera. Sus dedos juguetean con una moneda. El cigarrillo se va consumiendo de a poco junto a su expectativa. Mientras da la última pitada ve, entre la bruma, una solitaria aparición. Se esta acercando. Apaga el cigarro en su zapato y se acomoda el sombrero. A esa distancia siente que puede ser escuchado y habla:
- Alto – La oscura forma se para en seco. - ¿La has traído? – No puede evitar dejar un leve temblor en lo que enuncia.
- Sí – Le responde, con voz cavernosa pero a la vez chillona. Una conjunción de graves y agudos, nunca antes escuchada por ser humano alguno – También he traído lo otro. ¿O ya has olvidado el trato? –
-¡CORTE! ¡JIMMY VAMOS A HACER ESTO DE NUEVO, TIENES LA BRAGUETA ABIERTA, MALDICIÓN! ¡ERES UN INUTIL! ¡SI NO FUERAS EL SOBRINO DEL PRODUCTOR, DIOS SABE QUE TE MATARIA! SIEMPRE TENGO QUE ESTAR RODEADO DE IDIOTAS QUE NO SABEN SIQUIERA POENERSE UN PANTALON… ¡DEMONIOS!
- ¡VAMOS, DESDE EL PRINCIPIO!
- ¡EL ENCUENTRO, TOMA 26! ¡LUCES, CAMARA… ACCION!
Un farol se eleva con su luz amarillenta…

sábado, julio 02, 2005

Carta

Querido lector: Puesto que mi ser se ha descompuesto en la nada insondable y ya no escucho el sonido de las gotas al caer, me veo en un hoyo gris y frío esperando la noche. Mojado íntegro por la esencia de los hombres, espero con incredulidad el fin del atardecer de mi vida y sin un gramo de esperanza me sumerjo en el devenir del tiempo, de la historia. Veo el universo correr en retroceso, las últimas desgracias del mundo se abren ante mi como las páginas de un libro perverso y corrupto. Ya no queda nada, pues nunca existió nada. Y estoy condenado a ver este espectáculo una y otra vez por una y mil eternidades hasta que por fin el crepúsculo me libere del castigo que se me ha impuesto. No conozco Dios, no conozco Cielo. No revolotean querubines como se nos ha prometido desde niños. Estoy solo yo y este agujero húmedo, y el deber de recordar mil millones de vidas en un solo segundo. Bienvenido.

viernes, julio 01, 2005

Garcia Marquez en un arrebato Bukowskiano

Cuarenta grados de calor. Los pajaros se caen de los arboles. Chivan hasta las paredes. La humedad es aplastante y los turistas se remojan los sobacos en las fuentes de toda la ciudad. En la funeraria estan velando un cuerpo. Ramona Santillán lleva luto hasta el cuello. Sostiene en sus manos sudorosas un rosario de madera y reza con ahínco una oración a la Santa Virgen María. El recinto es de cuatro metros por tres de largo. El cajón es tan grande que casi roza las paredes. El cadaver se descompone a vista de todos. A su alrededor lloran cuatro viejas sentadas en cuatro sillas. Sentada, entre ellas, está Ramona. En la única ventana se posan cuatro cuervos. Apresuradamente entra el Arzobispo, la Santa Biblia bajo el brazo. La abre en cualquier capítulo y elige azarosamente cualquier versículo. "Y Abraham engendró a Caín..." En ese mismo instante a Ramona le entran tremendas ganas de cagar. Siente como si todo su duelo puritano fuese a írsele por el culo. Con disimulo pone su mano sobre su ombligo y presiona levemente. No puede esconder la verguenza y el dolor de los retorcijones. Sin embargo las otras viejas no lo notan, tan ocupadas están en coquetear con el Arzobispo y velar la masa de carne dentro del baúl para guardar cadáveres. No puede más y se deja ir. Y se va. Todo su interior se va en un pedo monumental. El temblor es tan grande que espanta los cuatro cuervos en la ventana. Los que pasan por la vereda escuchan la explosión y corren despavoridos al grito de "¡Nos atacan los Rojos!". Lo que sucede dentro de la sala velatoria es aún más desconcertante. El Arzobispo ha callado por un momento pero retoma su lectura. Las viejas hacen caso omiso al estruendo y continuan coqueteando... y rezando. Es en ese momento cuando entre en vigencia el efecto "Gas mostaza". Ninguno de los presentes puede evitar llevarse los dedos a la nariz, los más afortunados: sus pañuelos. Ramona ha pasado de negro a rojo en un instante. Sus calzones estan cagados hasta la médula. Siente su roce mojado contra su piel avejentada. En un arrebato de locura extraodinaria se saca la bombacha teñida integra de marron caqui por debajo de la pollera y los tira dentro del cajón del pobre muerto. Abre la puerta y se va dejando un portazo y los calzones sucios tras de ella.

viernes, junio 24, 2005

Fuerza Bruta

Ayer fui a ver Fuerza Bruta. Increíble. En mi vida había visto algo así. Te deja boquiabierto. Es real, pero a la vez fantástico. Es una patada a los sentidos. La mejor de las drogas. Te sentis adentro de un cuadro de Dalí. Los actores te caminan por la cabeza, literalmente.

miércoles, junio 22, 2005

Rimas Girondezcas

En rapto de locura me tome una pastilla. Tengo las nalgas re-locas. Las patas en la esterilla.
Gracias pablito, gracias. Ripitipin Pun Plash! Al chico le caben las damacias.
No se si era hombre o era mina. La sal, la mosca y la birra que el ebrio se empina.
Si la vida te toca el culo, el negro camina, rozando el cielo con ánimo papichulo.
Balabin Balabin Bon Ban! No es que me guste la sangre! sino que detesto el pan!
Agua, Agua, Agua! que caigan soretes de punta que hay culitos en la montaña!

Gracias a Pablo Linari, allá en el hospital geriátrico de San Fernando por su inspiración! Porque estas no son creaciones mías! Por cierto que no! A mi no se hubiese ocurrido semejantes grandezas de la poesía moderna! Gracias, Pablito por ponerme bajo tu ala chivuda. Gracias! Mi cabeza ya tiene a olor a cebolla! Un gran paso sobre tu buella!

Los Marcados

Queridos No Lectores: Venía en el tren y me cruce con media docena de chicas peruanas (eso intuyo yo). Y me puse a pensar en cuanto me agrada y me intriga la gente que es distinta. Distinta a todo lo que veo y huelo todo los días. Pero me dí cuenta que me gusta examinarla como a un espécimen de laboratorio, porque le tengo pánico al contacto con gente extraña. Devino mi pensamiento en aquella gente que es cercana a mi y tiene la marca. La marca de Caín. Y se me ocurrieron varias personas. Pero lo que realmente yo quería saber es: ¿Alguno de ustedes se siente realmente distinto de los demás? Porque probablemente, alguno de los que yo concidero marcados lea este y blog y me responda. ¿Alguno se ve diferente? Pero no quiero la contestación trillada que se que algunos pondran: "todos somos diferentes, todos somos especiales". Yo me refiero a otra clase de "especialidad". Algo que va más allá del simple hecho de ser entidades individuales distintas. Algo que los hace seres extra-ordinarios (tengo que ser muy cuidadoso para que no me contesten de manera previsible, no me refiero a gente mejor que otra con la palabra extra-ordinario, sino simplemente fuera de lo común). ¿Alguno siente que va contra la corriente? ¿Alguno se siente estigmatizado?

lunes, junio 20, 2005

La Escuela de Girondo

Bueno, una opinión:Yo creo que en este caso la tetera es la ventana del alma. Y creo que en ella esta concentrado todo su deseo fetichista por los pies. En tal caso me parece un claro ejemplo de sadomasoquismo que el Marqués nada tiene que envidiarle. De todos modos se ve en cada oración la procastinación del deseo. Un deseo oculto, metido en la garganta del autor. Quiere salir. Quiere proyectarse en la infinidad de la Tierra Santa. Es una mar de posibilidades. Rataplan!. Se nos cayó la vieja. ¿Quien recoge los malvones? Durante la odisea no pudo más y el viento, el viento mismo retiro las tropas del Sahara. No creo que a Freud se le ocurran estas cosas! Y menos después de muerto! Pero dicen que las grandes mentes siguen pensando desde el nicho. Prrrrrrrrrraaapppppp!! Plop! A alguien se le cayó un pedo. Y no es que la incesante ira del autor de este blog no influya en el cyberespacio, es simplemente que a la gente (PUM!, se escucha un tiro), en general, no le gusta comer lombrices. Plim! Plam! Plum! Somos de la escuela de Girondo! nos gustan las mangueras y el plato: HONDO. Que no sigan los lemures, en tal faena se encuentran, trabajan, trabajan, trabajan y no ven a la abuela muerta. De nada por anticipado, Resti, por esta contribución literaria.

P.D: No me gusta comer guisantes!

domingo, junio 19, 2005

El Entierro Prematuro (Thank You Edgar)

En base a ciertos comentarios que me hizo un amigo, dueño de un Cactus, por cierto, se me hizo inevitable preguntarme algo bastante trillado pero sumamente intrigante: Si yo muriera, ¿Como sería mi entierro? Yo me lo imagino algo así:
Una tarde lluviosa. Llueve a cántaros y de a ratos cae granizo. La poca gente que hay en la calle se refugia bajo los techos de los negocios cerrados, ahí en pleno centro de San Isidro. Es un horrible domingo de julio. El frío congela en el aire el meo del linyera detras del arbolito. Los muchachos de la remisería salen corriendo porque el sorete duro que cae del cielo les esta abollando el coche. En una funeraria muy pequeña estan velando un fiambrín. Ese cacho de mortadela soy yo. Ahí tirado, adentro del cajón de verdulería. El aire: viciado de olor a huevo pasado por agua y las moscas no dejan de posarse sobre mi cadaver pétreo. La verdad es que parezco un salamín añejo de almacén, de la década del cuarenta. La poca gente que ha concurrido se encuentra charlando aburridamente. Entre ellos se encuentran: algún que otro pariente, mi único amigo, mi siempre fiel mujer y algunas personas que detesto. Se escucha un bocinazo y entran dos cuervos pulcramente vestidos que toman el ataúd con brutalidad y lo sacan por la puerta hacía la calle. En el trayecto uno de ellos pisa un sorete y se limpia con uno de los vértices del cajón. Los espectadores miran asombrados pero no dicen absolutamente nada. Descuidados se olvidan de poner la tapa y la lluvía torrencial moja el cuerpo íntegramente. Con casi 10 centimetros de agua dentro, lo colocan en el coche fúnebre y encaran para el cementerio de San Isidro. Han cavado una pozo poco profundo, menos hondo que lo normal, y eso lleva a suponer que mi cuerpo va a salir flotando por el cementerio cuando todo se inunde.
Aún así, el entierro sigue. Casi sin pestañear arrojan violentamente mi ataúd en el pozo húmedo, sin tapa, sin reparo, sin un adiós. Le hechan tierra encima y cada uno de los concurrentes se va para su casa. Nunca una flor arrojada en vano. Y los soretes siguen cayendo. Y los remiseros siguen corriendo por que se les abolla el coche. Y el meo del linyera sigue en su lucha por llegar al piso. Y la vida de todos no frena. Gracias Edgar por este entierro prematuro. Por esta visión. Una conclusión, una moraleja: La vida sigue, muy a pesar mío.



This is Jeff

Jeff Buckley

Estoy tremendamente conmovido por este artista que descubrí hace poco, quizas algunos lo conozcan, quizás no, pero la cuestión es que merece ser escuchado por millones de oídos. Lo más atrayente de esta persona (además de su música claro está) es que tuvo la muerte más trágica y romántica jamás ideada: Tuvo la dicha de morir ahogado en el Río Mississippi a la edad de 30 años, al atardecer (27 hubiese sido la edad perfecta). No se muy bien a donde quiero llegar con esto pero desde hace días tengo la necesidad de hablar de él y darlo a conocer. En fin: Un gesto.

viernes, junio 17, 2005

Fashion Emergency

Queridos No Lectores: Padezco un síndrome agudo de adolescencia, y quiero su opinion al respecto. Desde hace tiempo que las modas me producen alergia y mi sistema nervioso no tolera ya a estas alturas una combinación letal de pantalon Levi´s y remerita Bensimon. ¿Que debo hacer? Recuerdo cuando salió el video de Scar Tissue, conocidísima canción de los Peppers, y me enamoré. Pero al poco tiempo se puso de moda y ya con el reconocimiento público que adquirió su disco casi podría llegar a afirmar que me dejó de gustar la banda en si misma. Esto, creo yo, es un problema gravísimo. ¿Alguno de ustedes vive una situación similar? Por favor, denme un diagnóstico.

lunes, junio 13, 2005

Escupiendo Mierda

Se puso en la cola de casi 20 metros que giraba sobre si misma como si fuera un caracol con mareos.
Estaba rodeado de gente y desde hacia varios días se encontraba hastiado del mundo y odiaba todo cuanto habia en él.
De tanto dar vueltas y dar vueltas siguiendo la fila no pudo más. Cedió a sus ganas de cagarse en todos y se puso a vomitar mierda. Un torrente marrón de excrementos que de a poco iba inundando todo.
Las personas que se encontraban más cerca suyo corrieron despavoridos. El resto siguió en cola tratando de esquivar los charcos de mierda que se iban haciendo más amplios a medida que la fuente humana de excremento seguía escupiendo su inmundicia. La gente no pudo más, con la mierda hasta los talones tuvo que desistir de comprar su entrada y tapándose la nariz (porque el olor era insoportable) abandonar la escena. Dejó el lugar desierto. Encarceló la suciedad cerrando sus labios y compró su entrada. Miró su obra y con una sonrisa eructó un pedo.

miércoles, junio 08, 2005

Sin cabeza sobre mis pies

Aqui estoy con la cabeza entre mis manos, mirando, desde esta posición privilegiada, la mano y el hacha de aquel que me decapitó.

lunes, junio 06, 2005

El dulce sabor que tiene retractarse

Primero lo primero. Querido no lector: no pienso escribir ni por asomo aquellas reglas que dije iba a escribir en "Pronóstico". Son parte de un chiste interno entre dos amigos y no creo que usted, persona que no me lee, le pueda llegar a ser de interés. Además me la he pasado pensando todo este fin de semana y la verdad que no logro inventar algo divertido con respecto al tema. Por eso procedo a quitarme la responsabilidad de encima. Por último, en base al poder de la retracción se me ha ocurrido una reflexión que puede pecar de redundante. En fin. ¿No le parece agradable el sabor que tiene retractarse? A mi por lo pronto me resulta insoportable el peso de la responsabilidad concebida sin la plena aprobación propia. El decir "si" de compromiso y meter el cuello en una soga que nos ahoga lentamente con el correr de los días y atenta completamente con la realización de nuestros propios deseos personales. Que satisfacción produce tomar valor y cortar la soga con la espada del "andate bien a la mierda". Que bien se siente uno después de eso. Respirás con naturalidad. Le tengo gran admiración a la gente que puede decir NO de primera, porque honestamente yo no puedo. Tengo la necesidad de dar una parte de mi a cada persona que me lo pide. Lo peor de todo es que suelo vivir desmembrado. Odioso.

domingo, junio 05, 2005

La Concha de Dios

Tendra Dios concha? y en tal caso, como se escribira? con mayuscula o con minuscula? yo por si acaso la escribo con mayuscula, no vaya a ser que insulte la santidad de la Concha de Dios. Por otro lado, sera virgen como la Virgen? esa es una muy buena pregunta, nunca me habia cuestionado sobre la virginidad profanada de Dios. Firma: El autor.

sábado, junio 04, 2005

Pronóstico

Por medio de una Asamblea General de todos los socios de este club ("Que nos lleve el infierno") y por unanimidad, hemos decidido componer el "Reglamento del finísimo deporte de las carreras con sommier" y su anexo "Que hacer si un sommelier se nos sube al colchón a último momento". Será publicado en estos días. No podríamos especificar la fecha pero nos pareció bueno escribir una especie de preámbulo para mantener actualizado el blog (cosa que nuestro blog enemigo no es capaz de hacer: mi cactus!! ponete las pilas!!).

Saludos para todos nuestros no lectores.
Firma: La Sacrosanta Comisión Directiva.

viernes, junio 03, 2005

La Historia Depresiva de la Semana

Érase una vez un linyera amigo cuyo unico amigo (aparte de mi, !Que consuelo!) era una malvón de tres hojitas en una maceta rajada. Ricardo (Asi se llamaba el) además de dedicarse al ocio y al vagabundeo era travesti de profesión. Se había recibido con honores a los 30 años en la Sindicato Argentino de Travestis Unidos y Asociados por el Amor a la Pija. Recién salido de la A.T.U.A.A.P se fue a vivir bajo un puente y para sobrevivir le chupaba la pija a los otros vagos por medio litro de vino UVITA (podía ser blanco o tinto, Ricky no le hacía asco a nada). Bueno, me desvié de la historia. Vuelvo. Entonces resulta que un día estaban Ricardo y su malvón Haroldo tirados en la plaza y se les acercó Diosmel: - Loco! no sabe´! Tienen que venir a ve´! En el callejoncito de acá a media cuadra hay un sorete con la forma del general Perón! Vamo´! Vamo´!
Entusiasmadísimo Ricardo cogió a Haroldo y luego lo agarró y se dispuso a cruzar la calle (imaginen a Ricky cogiendose un malvón en medio de una plaza). Y en eso mientras cruzaban pasa justito el 60 cartel PARÍS y se lleva puesto al malvón, a Ricardo, a Diosmel, al sorete con la forma de Perón y a media docena de lesbianas que caminaban con el culo para arriba como si fuesen a llover consoladores.
Y así fué. Así acabaron las vidas de seis lesbianas con el culo parado. Y también la de Ricky. Y la de su amigo Haroldo. Y el sorete nunca mas volvió a tener la silueta del general impresa en su cuerpo. Y así, Diosmel, nunca más pudo asombrarse con las cosas mas pelotudas de esta vida. Aún así esta triste historia nos deja una moraleja alentadora: "si veis un sorete con la forma del general Juan Domingo Perón tened cuidado, pues media docena de lesbianas puede morir hoy".

P.D: "SOY UN MOGOLICO". FIRMA: EL AUTOR

martes, mayo 31, 2005

Even In His Youth

Even In His Youth He Was Nothing! Buenos Dias, Buenas Tardes, Buenas Noches. Acabo de borrar como un pelotudo la carta al No Lector que escribí hace unos momentos. Yo me pregunto! ¿Puedo ser más boludo? Digo, aunque quisiera. ¿Podría ser mas pelotudo de lo que ya soy? Es una de esas incógnitas de la vida difíciles de responder, posee casi el mismo valor que ¿Hacía donde vamos? o ¿Por qué venimos?. Y realmente trato de responderme a mi mismo y veo en mi interior y busco pero no encuentro respuesta. Creo que puedo deducir que estoy a mi máximo nivel de estupidez, creo que después de esto está la muerte porque no veo otra explicación. Que BOLUDO!

lunes, mayo 30, 2005

Por Dios y la Santa Virgen Maria!!!

Bueno, acabo de descubrir esto y como no me va a leer nadie voy a poder decirle lo que yo quiera al cyber espacio. Que loco que es todo esto, puedo decir lo que se me canta el culo. Para toda la gente molesta: No me rompan las pelotas! Para toda la gente no tan molesta: No me rompan las pelotas! Para toda la gente en general: No me rompan las pelotas! Uhoooo!!! me siento bastante liberado! Es realmente terapeutico este espacio! Ojala que me censuren! Se puede censurar en esta cosa?? Espero que si! Ojalá que me pongan condicionado! ESA! que loco! se puede poner acento!!! Y lo descubrí yo solo! Bueno me cansé. Hasta otra, público no lector!