Era primavera y Jhonn Longtalking paseaba por el parque tomado del brazo de Samuel, su discípulo y amigo. Caminaban lentamente, y asimilaban todo el paisaje con su mirada ávida de conocimiento.
- ¿Ves ese pájaro, Samuel? -
- Si, maestro. ¿Que clase de áve plumífera es?
- Para empezar es simplemente un pájaro, querido Samuel, debes aprender a ser mas simple cuando te refieres a las cosas - Jhonn calló, un borracho bostezaba sentado en un banco y su aliento etílico contaminaba el ambiente - Para contestar a tu pregunta: es una garza de tres patas - afirmó llevándose un pañuelo blanco a la nariz.
Su traje era del negro de un cuervo, y sus zapatos resplandecían bajo la luz del sol. Continuaron la caminata. Samuel paró en seco, Jhonn siguió andando lentamente apoyando cuidadosamente su bastón revestido con piel de cebra sobre las baldosas.
- Me he quedado atorado, maestro -
- ¿Que te ha ocurrido, mi quérido apóstol? - dijo Jhonn sin dejar de andar y sin girar siquiera la cabeza.
- No lo sé, tengo miedo de mirar atrás, algo esta agarrándome el pie -
- Hazte de valor, hijo mío y gira sobre ti mismo para encontrar la raiz del problema - No cesaba de caminar. Samuel se volteó y vió al vagabundo recostado en el piso, con mirada agónica y suplicante intentaba decirle algo.
- Agggggghhhhhhhh - Pero su garganta estaba tan seca que no podía pronunciar ninguna palabra inteligible. - ¡Aggggghhhhhhhhh! ¡Arrrrrrrrggggggg! ¡Ajjjjiiiii! - Longtalking seguía su marcha -
¡AAAaaaaaggggg! ¡Agggggggggggiiiu! ¡Agggggggguuaaaa! ¡Aguaaaaaaa! -
- Lo siento, señor, pero no traigo aquí conmigo ninguna provisión de H20 -
- Aggguuuuuaaaaaaa -
- No me hes posible conseguirle lo que me pide. Lo siento. Ahora, ¡Suelteme! -
- ¿Uh? -
- Lo que quiero decirle es que no tengo, en este momento, la posibilidad fisica de satisfacer su deseo a menos que quite sus sucias manos de mi pantalón -
- ¿Ah? -
- Dije: ¡Suelteemmeee! - En ese momento, el maestro, que había recorrido por lo menos 7 metros se dio la vuelta y comenzó el camino de regreso.
- ¡Samuel! ¿Como puede ser que no puedas resolver un simple problema con un vagabundo? ¿Como pretendes vencer a la muerte si no puedes deshacerte de un condenado borracho? -
- Lo siento, maestro, he intentado razonar con él pero no parece querer soltarme - Jhonn tomó su bastón y golpeó a Samuel fuertemente en la cabeza.
- ¡Insensato!¡No se puede razonar con estas bestias! - Tomó distancia, se acercó corriendo como en cámara lenta y le propinó una patada salvaje al vago. Así continuo, frenéticamente tardo .
- ¡DEJALO! ¡SUELTA SU PANTALON! ¡MALDITO VAGO! - Empezó a acalorarse, sudaba incansablemente.
- ¡Samuel!, acércate. ¡AGARRAME EL SOMBRERO! - Samuel obedeció, todavía se frotaba la cabeza y no entendía bien que ocurría. El beodo comenzó a sangrar por todos lados, su cara estaba roja e hinchada y era casi irreconocible. Jhonn por fin cesó. Jadeaba intensamente.
- Nunca... Nunca... Te puedes dejar... dejar... dejar intimidar por esos vagos - Se arrodilló primero, se acostó después. - ¿Me entiendes?... Nunca... Corre, ahora, llama una... ambulancia. Esta es tu... última... última enseñanza - Esta vez Samuel no obedeció se acercó a su maestro y lo besó. Se alejó caminando despació, cuando pasaba por al lado de la garza de tres patas, la pateó y maldijo a sus padres. El lord inglés, aquel que alguna vez supo ser un maestro yacía muerto, al lado de un vagabundo muerto.